*El gobierno federal califica de productiva la asistencia de la mandataria a la reunión del G7.
De la redacción
El presidente estadounidense Donald Trump explico en llamada telefónica a la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum los motivos por los que se alejó de la Cumbre del Grupo de los 7 (G7), efectuada en Kananaskia, provincia de Alberta, en Canadá, por los cuales ya no pudo reunirse con ella.
Se trató de los problemas de la guerra entre Israel e Irán, que demandaban la atención del multimillonario e irrascible gobernante en su despacho de la Casa Blanca. En esa conversación de 20 minutos le sugirió a la jefa del Estado Mexicano que de regreso pasara por Washington, para dialogar, lo que no estaba en condiciones de hacer Sheinbaum Pardo.
En esa comunicación telefónica se plantearon a grandes rasgos temas que importan a los dos países en sus relaciones bilaterales, pero por la brevedad de la conversación fueron tratados en forma general, sin entrar en detalles, dio a conocer la presidenta de México al reaparecer ayer en su conferencia mañanera del pueblo, en Palacio Nacional. También reveló que había llegado dos horas antes y tuvo poco tiempo para recibir un informe completo del gabinete de seguridad.
Dio a conocer que pudo reunirse con mandatarios de la India, Brasil, Sudáfrica, de la Unión Europea y con organizaciones empresariales del país anfitrión de la Cumbre del G7, del que México no forma parte, pero ella fue invitada por el gobierno canadiense. Dio a conocer que fue bien recibida en la Cumbre y se reconoció lo que está haciendo México en favor de las buenas relaciones entre países y por la paz y la solución pacífica de los conflictos.
No terminaba de anunciarse el retiro de Trump de la reunión del más alto niel de se grupo de países más ricos del mundo, cuando la ultraderecha partidista y el poder fáctico mediático en México ya estaban festejando lo que denominaron “un gran fracaso de la presidenta”. No podían ocultar su satisfacción por la cancelación del encuentro Sheinbaum-Trump, cuando ni siquiera se había informado que el mandatario estadounidense canceló todas sus reuniones bilaterales programadas, porque dejó Canadá.
Se mostraron otra vez mezquinos, con la diferencia de que su alegría no tenía sustento, porque no fue, como quisieron presentarlo, un desdén de Trump a la presidenta de México. “Aunque les hubiera gustado más que la reunión se hubiera efectuado y Trump hubiese maltratado a la gobernante mexicana”, comentó un prestigiado periodista.






