*La izquierda, mala para organizarse. *En Edoméx no tenía ni comités municipales.
De la redacción
La estructura directiva del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), desde el liderazgo nacional hasta los municipales, pasando por los estatales deberán enfrentar un enorme desafío: organizar 74 mil 541 comités seccional en los más de 2 millones de kilómetros cuadrados del territorio mexicano.
Este fue el principal acuerdo aprobado en su reciente Consejo Nacional. Pondrá a prueba su capacidad organizativa y se sabrá si mejoró o sigue igual de deficiente e incapaz, como en toda la historia de las fuerzas de izquierda.
En el Estado de México y en muchas entidades federativas todavía en octubre del año pasado, cuando había cumplido 6 años como partido gobernante en el país, y más de un año en la misma condición de poder en el Estado de México, ni siquiera tenía integrado y funcionando los 121 comités municipales.
De acuerdo con la información proporcionada en ese mes por el Comité Estatal, ni siquiera la capital mexiquense contaba con una dirigencia en la demarcación, donde había ya un ayuntamiento electo surgido de sus filas.
En estas condiciones, se ignora si ya su dirigencia estatal actual subsanó esta grave omisión, porque tampoco mantiene comunicación con la sociedad. Cerró su sede que tenía en una colonia de gente de altos ingresos y se mudó, hasta donde se sabe extraoficialmente, a una zona popular.
La duda surge en la entidad mexiquense por el hecho de que si en 6 años la dirigencia morenista no pudo integrar o reestructurar y poner a trabajar 125 comités municipales, será extremadamente difícil que tenga capacidad para fundar cerca de 7 mil comités seccionales, definidas por el Instituto Electoral del Estado de México como “unidades básicas de la geografía electoral”.
Esta fue una obligación impuesta a las dirigencias estatales y municipales morenistas por su Consejo Nacional, el que también creó la Comisión Evaluadora de los perfiles de quienes desean incorporarse a las filas morenistas, con el fin de evitar el ingreso de políticos corruptos o con problemas penales.
Esa reunión de alto nivel en MORENA también aprobó atribuirle a los gobiernos municipales surgidos de sus filas reforzar la identidad morenista en la atención de los problemas, de acuerdo a los principio y objetivos partidistas.
Desde su fundación como organización política sin registro, en 1919, la izquierda comunista tuvo valiosos y abnegados cuadros, con sólida formación ideológica y políticos, que sufrieron represión y hasta cárcel, pero fueron incapaces de organizar a las masas, por lo cual esta corriente nunca creció territorial y numéricamente.
Esta izquierda fue hostigada, calumniada en los medios informativos, hostigada por los gobiernos, con excepción del general Lázaro Cárdenas, hasta que fue legalizada durante el gobierno de José López Portillo.
No obstante, siguió con su incapacidad para organizarse y con una propensión a la dispersión, hasta que corrigió en parte el problema con la salida del PRI e incorporación a la izquierda de que integraron la “Corriente Democrática”.
En la segunda década de este siglo no fue su vieja dirigencia la que hizo crecer a la izquierda, sino las causas que Andrés Manuel López Obrador supo enarbolar y hacer que el pueblo las hiciera suya, más allá de si militaba o no en el Movimiento, hasta convertirlo en partido gobernante. Y nuevamente reapareció la incapacidad organizativa, al grado que después de 6 años y nueve meses, no cuenta con comités seccionales, lo que ahora busca resolver.






