*Caro Quintero le regalaba vehículos de superlujo a Guillermo Cosío.
De la redacción
La revelación de un mando militar sobre la orden de aprehensión y fuga del exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, designado en el cargo por el entonces gobernador de ese estado, Adán Augusto López Hernández, desató un escándalo político.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, fue de los más virulentos en sus aseveraciones de que eso probaba el vínculo del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) con la delincuencia organizada.
Las investigaciones del caso siguen, pero lo que no puede negarse es que Bermúdez Requena, quien era responsable de la seguridad pública estatal, al mismo tiempo presuntamente era mando del grupo criminal “La Barredora”, fue nombrado para el cargo por Adán Augusto López.
No obstante, los vínculos de poderosos políticos con los carteles de las drogas llevan décadas, y por su condición de partido casi único, el PRI vio como varios de sus exgobernadores fueron encarcelados por vínculos directos, no de sus secretarios de seguridad, con los grandes narcotraficantes.
Rafael Caro Quintero, quien se fugó a Nicaragua llevándose con él a su novia, Sara Cosío, cuando estaba recluido en una cárcel de la Ciudad de México reveló un día a periodistas que le regalaba vehículos de superlujo al gobernador y tío de su pareja sentimental, Guillermo Cosío Villegas, gobernador de Jalisco de 1989 a 1992.
Los casos más escandalosos de exgobernadores del PRI con narcotraficantes fueron los de otro jalisciense, Flavio Romero de Velasco, encarcelado por presuntamente “lavar dinero” para Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los cielos”, cabeza del “Cartel de Juárez”.
Por relaciones también con la misma organización dedicada al narcotráfico, fue encarcelado el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, a quien la entonces Procuraduría General de la República (PGR) acusó de ser mando en el “Cartel de Juárez”.
Por protección a “La Familia Michoacana” está detenido Jesús Reyna, quien fue unos meses gobernador priista de Michoacán. Y sigue recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez.
En la misma cárcel está otro exgobernador priista: Tomás Yárrington, de Tamaulipas, acusado de proteger al “Cartel del Golfo”. Ya estuvo encarcelado en Estados Unidos, por delitos similares.
Otro exgobernador de esa entidad federativa, Eugenio Hernández, quien cuando era mandatario obedeció a Elba Esther Gordillo, para que cometiera un fraude a favor, no del PRI, sino de Felipe Calderón, está preso en un penal mexiquense, por vínculos con la delincuencia organizada. .
También el exmandatario coahuilense, Humberto Moreira, fue detenido En España, acusado de “lavar dinero” para la delincuencia organizada. El PAN, a su vez, tiene a un exgobernador prófugo por vínculos con los “ZETAS”: Francisco García Cabeza de Vaca, en uno de cuyos ranchos encontraron fosas clandestinas.






