CAUSA ESTRAGOS ECONÓMICOS
EN EL PLANETA DONALD TRUMP
INCERTIDUMBRE SOBRE EL FUTURO ECONÓMICO
EN EL CORTO Y MEDIANO PLAZO DOMINA A PAÍSES
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el mundo no había padecido tanta incertidumbre sobre el futuro de la economía global en el corto y mediano plazos, como ocurre en estos momentos, ocasionada por las arbitrarias políticas económicas y comerciales del presidente Donald Trump.
Su política exterior, igualmente errática, contribuye a ensombrecer más el porvenir de la población planetaria, como no se había presenciado en los últimos 80 años. En ese período hubo planes, programas y anuncios de prosperidad, que no se cumplieron o que se concretaron parcialmente, pero no temores fundados del empeoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de la tierra, como ocurre ahora en todas las naciones.
La propia economía estadounidense resiente los efectos negativos de las ocurrencias producto de su ignorancia, elevadas a políticas de Estado por del mandatario, sin medir las consecuencias, en un empeño de modelar el orden económico y político planetario de acuerdo a sus peligrosas fantasías.
Debe reconocerse que fue una clara mayoría del electorado estadounidense quién le dio el triunfo a Donald Trump en noviembre del año pasado. Quienes lo apoyaron en las urnas no reflexionaron que hacerlo presidente por segunda ocasión era tanto como darle paquetes de cajas de cerillos a Nerón o poner a cuidar cuneros a Herodes.
Las primeras consecuencias ya las estamos viendo por su enfermizo afán de querer resolver los problemas estructurales de baja producción y productividad de su economía con aranceles a las exportaciones de todo lo que su población consumidora necesita y no provee su aparato productivo.
Donald Trump sí que es un peligro para el mundo. Y aquí sólo nos referimos al tema económico y comercial, pero también lo representa para la paz mundial, por su vocación intervencionista y su demencial concepto de seguridad interna de su país, que considera una amenaza para la misma incluso a países que no poseen armas nucleares y, menos, de largo alcance.
El mandatario de Estados Unidos considera que la reforma agraria de Sudáfrica representa una amenaza a la seguridad interna de su país, a pesar de que entre las capitales de ambos países hay una distancia superior a los 13 mil kilómetros. Lo mismo piensa de Irán, al que bombardeó hace poco. No obstante, entre Washington y Teherán se interponen más de 10 mil 200 kilómetros. Así de grave es la condición mental del personaje más poderoso del mundo.
México deberá lidiar con un gobernante de estas características. Y si partimos de cómo percibe la seguridad interna de Estados Unidos respecto a Sudáfrica e Irán, ya es de imaginar su percepción sobre el mismo tema respecto de México, con quien la potencia vecina tiene 3 mil 180 kilómetros de frontera.
Además, si se comporta en forma abusiva, arbitraria y sin respeto a pactos comerciales y al derecho internacional con países incondicionales de Washington, la situación se complica para nuestra nación, orgullosa de su pasado, presente y futuro, que reivindica y defiende su soberanía e independencia.





