
*La superficie donde se construía el Aeropuerto evita inundaciones.
De la redacción
El Lago de Texcoco, donde iba a construirse el Nuevo Aeropuerto Internacional de la México (NAIN), recuperó su vocación natural de cuerpo de agua receptor de las que bajan de las partes altas de los volcanes.
Cinco ríos descargan en el vaso del Lago, al cual dotaron de obras para fortalecer su condición de seguro contra inundaciones y para el equilibrio y seguro ambiental en beneficio de millones de habitantes de la zona conurbada de la Ciudad de México y municipios mexiquenses de la región oriente.
Las autoridades federales encargadas de administrar el Lago de Texcoco informaron que las obras de acondicionamiento y rehabilitación, que incluye espacios deportivos y para la recreación familiar, tuvieron impacto favorable en las miles de aves que llegan a la región.
Había disminuido su número cuando se construía el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, pero ya se recuperó y aumentó en forma extraordinaria, al suspenderse esos trabajos.
De acuerdo con la información del gobierno federal, el número de las aves migratorias y de presencia permanente se había reducido a 30 mil, y de haberse construido y entrado en operación la terminal aérea, prácticamente ya no arribarían.
En cambio, en estos momentos se estima que están en el Lago de Texcoco 230 mil ejemplares de diferentes especies, reflejo de la importancia del lugar como refugio seguro para las aves.
Después de la cancelación del megaproyecto, por haberse escogido para el mismo el peor sitio que podían encontrar en la Zona Metropolitana del Valle de México, por las características del suelo, no apto para una gran terminal de aviones, la zona se mejoró y acondicionó para cumplir con su función de regulador de las avenidas de aguas pluviales y de ríos, y de restauración del ecosistema.
Las obras de recuperación y rehabilitación abarcaron las 14 mil hectáreas de tierras federales, que convierten al Lago de Texcoco en el mayor espacio de justicia ambiental y social del Valle de México, aseveraron las autoridades.
Para dar una idea de la dimensión territorial del espacio en análisis, basta recordar que es 17 veces mayor que el Bosque de Chapultepec, de la capital del país, subrayaron las autoridades federales.
El NAIM se construía en un predio arcilloso, de hundimiento, por lo que su construcción iba resultar costosa económicamente, como lo sería su mantenimiento y conservación, pero también para el ecosistema de toda la Zona Metropolitana que tiene por centro de influencia a la capital del país.
Por si fuera poco, el megaproyecto incluía la desaparición del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y suspensión de actividades de la base aérea de Santa Lucía, donde se construyó el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (AIFA). Las tierras liberadas iban a destinarse a la construcción de un complejo comercial y habitacional para familias de altos ingresos.





