*El gobierno federal cedió a las presiones de la industria y ajustó su postura.
De la redacción
La industria refresquera, y especialmente la compañía transnacional Coca-Cola, se comprometió con el gobierno mexicano a reducir el contenido de azúcar en sus productos. Fijó un plazo de un año para alcanzar esa meta, que se traducirá en menos enfermedades de los consumidores, informaron las autoridades sanitarias.
Con ese compromiso lograron que el impuesto de 3 pesos por litro de refresco se redujera a 1.5 pesos en el caso de los refrescos sin azúcar, conocidos como “Cero azúcar” o “Cero calorías”. El Poder Ejecutivo recordó que el aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) no busca recaudar dinero, sino desalentar el consumo de refrescos y bebidas azucaradas con alto contenido calórico, derivado del endulzante.
La propia mandataria Sheinbaum Pardo recordó que el mayor número de fallecimientos en nuestro país al año son por diabetes, producto a su vez de la ingesta de refrescos, que se expresa también en obesidad y sobrepeso, cuyos efectos reducen la esperanza de vida de los consumidores, y causan que los últimos años de vida de los enfermos los pasen con mala calidad, con tratamientos de diálisis y, en el peor de los casos, con hemodiálisis.
Distintos especialistas han advertido del daño ocasionado al organismo humano por el consumo de distintos edulcorantes, muchos de los cuáles se emplean en la producción de refrescos y otras bebidas y alimentos; sin embargo, esta información no se ha hecho del dominio público ni ha sido apoyada por campañas oficiales, de manera que los acuerdos alcanzados entre la industria y las autoridades mantienen esta opacidad en perjuicio de los consumidores mexicanos.






