*A la Secretaría de las Mujeres llegó M. Esther Rodríguez Hernández; DGA hizo 3 nombramientos más.
De la redacción
Trinidad Franco Arpero, una priista de toda su vida, poderosa exdirigente del magisterio estatal e incorporada hace pocos años a la izquierda, dejó la estratégica Oficialía Mayor, dependencia encargada de las compras de bienes y servicios del Poder Ejecutivo del Estado y del manejo de la nómina. En su lugar la gobernadora designó a Monica Chávez Durán.
Este nombramiento dejó acéfala la Secretaría de las Mujeres, que ocupaba la nueva Oficial Mayor. En su lugar fue nombrada María Esther Hernández Rodríguez, sin antecedentes en cargos públicos de alta responsabilidad. La mandataria oficializó un nombramiento que ya se había “filtrado” a los medios informativos: el de Carlos Brito Lavalle para la dirección del Sistema de Medios Públicos del Estado de México, en lugar del experto en temas de religión, Bernado Barranco.
También la salida de Franco Arpero ya había sido anticipada por fuentes cercanas al gabinete estatal. Se hablaba de que padecía una enfermedad, pero lo que debilitó realmente su posición en el organigrama del Poder Ejecutivo fue la noticia de que había designado a familiares cercanos en posiciones relevantes del ISSEMYM, de cuyo Consejo de Administración era presidenta.
Además del nepotismo evidente y que es delito, al interior del organismo se criticaba que las personas favorecidas no tenían el perfil profesional indispensable para desempeñar sus funciones. Estas malas decisiones explicarían que entre los funcionarios dados de baja figurara quien era director de personal de la Oficilía Mayor, sustituido por Armando González Zozaya. En esta serie de movimientos también dejó la dirección del Instituto del Deporte del Estado de México Manuel Sotomayor, sustituido por Miguel Ángel Sánchez González.
Con la renuncia de Trinidad Franco Arpero suman cuatro los miembros del gabinete estatal que han dejado su cargo. La primera fue la secretaria de Finanzas, Paulina Moreno García, cuya posición quedó muy frágil por su falta de sentido común: nada más rindió protesta del cargo y se fue de vacaciones, cuando esa prestación se gana después de un año de servicio, no sin laborar un sólo día. Fue relevada por Óscar Flores Jiménez.
En la relación de renunciantes miembros del primer círculo de colaboradores de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez destacó Pedro Moctezuma Barragán, a la Secretaría del Agua. Sorprendió mucho, porque es de los expertos que más conocen del tema y sus problemas en el país e hizo un riguroso diagnóstico de la vulnerabilidad estatal ante el déficit de agua.
Aun cuando los nombramientos de integrantes del gabinete han sido cinco, las renuncias suman cuatro, porque Chávez Durán ya estaba en el grupo. El cuarto fue Andrés Andrade Téllez, en la Secretaría de Seguridad del Estado de México. La incidencia delictiva era muy alta, y pudo reducirse; sobre todo, por la participación de elementos de las secretarías de la Defensa Nacional y la de Marina, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Centro Nacional de Inteligencia.






