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Consterna todavía a la opinión pública el caso del asesinato del sacerdote en Tultitlán

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Foto: Cortesía FGJEM, 2025.

*No se entiende por qué se vinculó con personas del mundo del hampa.

De la redacción

De confirmarse la presunción de la autoría del homicidio del sacerdote Ernesto Baltasar Hernández Vilchis, ocurrido en Tultitlán, Brandon Jonathan “N”, Fátima Isabel “N” y María Fernanda “N” podrían recibir una sentencia de cárcel de 70 años, de acuerdo con disposiciones aplicables de la legislación penal mexiquense. Estaban presos por desaparición de persona y la orden de aprehensión por homicidio se les comunicó en la prisión.

El párroco de la iglesia de Santa Cruz Cantera, en la colonia Ampliación La Piedad, de Tultepec fue asesinado por Brandon Jonathan “N”, un individuo con antecedentes criminales, que lo llevaron a estar preso 18 años, De acuerdo con información de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) sobre una de las líneas de investigación, el religioso y su asesino y la escort Fátima Isabel “N” estuvieron consumiendo bebidas embriagantes y drogas; de acuerdo con otra versión, la escort lo habría drogado con gotas sin que él se diera cuenta.

La mujer reconoció que sostenía relaciones íntimas con la víctima desde hacía un año y que el día 29 de octubre quedaron de verse en el Hotel Bikos, ubicado en la Avenida López Portillo, para después dirigirse a un departamento de la Unidad Habitacional Morelos, Tercera Sección, en Tultitlán, donde se encontraba quien finalmente le quitó la vida.

Los investigadores no se explican por qué Hernández Vilchis mantenía una vida licenciosa y, menos, que no percibiera lo riesgoso que era vincularse y convivir con delincuentes o que tomara bebidas embriagantes y sustancias tóxicas prohibidas.

El perfil criminal despiadado de Brandon Jonathan “N” y Fátima Isabel “”N” lo prueba el hecho de que después de que el primero le dio muerte al sacerdote y fueron a arrojar el cadáver a un canal de aguas negras en el municipio de Nextlalpan, se fueron al estado de Hidalgo a vender la camioneta de la víctima, la comercializaron en 37 mil pesos, sin ningún remordimiento.

Fátima Isabel “N” fue detenida inicialmente como presunta responsable del delito de desaparición de persona por particular, pero las investigaciones y un cateo al departamento del presunto homicida encontraron pertenencias de Hernández Vilchis, incluyendo una estola de sacerdote. Esos indicios, más la identificación de la víctima cambió su situación jurídica a presunta responsable también del delito de homicidio, junto con el supuesto autor material del hecho y la pareja sentimental de éste, llamada María Fernanda.

Esta segunda mujer involucrada no habría participado directamente en la agresión mortal al párroco, porque llegó cuando ya los hechos estaban consumados, pero ayudó a borrar indicios, a limpiar el departamento y a deshacerse del cadáver.     

Por los aproximadamente 15 días que el sacerdote Hernández Vilchis estuvo desaparecido y la amplia difusión del caso, su muerte fue noticia nacional; sobre todo, porque era reciente el homicidio de otro sacerdote en Guerrero. En ambos casos las autoridades detuvieron a los asesinos y están vinculados a proceso.

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