INSEGURIDAD, PUNTO CENTRAL DE LA ESTRATEGIA
MEDIÁTICA DE LA ULTRADERECHA CONTRA LA 4T
MAXIMILIANO CASTILLO R.
El poder fáctico mediático chileno, propiedad y al servicio de la ultraderecha empresarial y partidista de ese país, mantuvo una intensa y prolongada campaña de desgaste del gobierno izquierdista de Gabriel Boric, con énfasis en el tema de la inseguridad pública.
Boric cometió muchos errores y no pudo frenar a los partidos pinochetistas. La economía tampoco despegó, pero el mayor daño a la credibilidad de su régimen lo ocasionaron los grandes medios informativos mediante la exageración del problema de la inseguridad pública.
Como todos los países, Chile tiene inseguridad pública, pero en niveles mucho menores que sus vecinos. La que existe fue sobredimensionada por el poder fáctico mediático, y en una sociedad con fuerte presencia de la ideología derechista, ultraderechista y golpista, esa larga campaña resultó exitosa.
Y como en todos los países latinoamericanos, en Chile los medios informativos casi todos son derechistas, y sus propietarios grandes empresarios vinculados a esa ideología y contrarios a los intereses populares que, desafortunadamente, allá tienen base social.
No debe olvidarse que durante el gobierno de Salvador Allende, lo que se conoce genéricamente como “la gran prensa”, fue la punta de lanza para construir el clima político que favoreció la intervención de Estados Unidos para derrocar al gobierno socialista, vía el financiamiento del golpe militar que encumbró al dictador Augusto Pinochet, quien cubrió de sangre el territorio chileno.
Los llamados ahora “medios informativos convencionales” mexicanos en su derechismo no son distintos a los chilenos, argentinos, brasileños, bolivianos y los de cualquier otra nación de la región que ha padecido dictaduras. La diferencia es que en México la derecha y la ultraderecha son muy minoritarias y las campañas mediáticas contra el partido en el poder no le restan base de apoyo a la 4T, como lo prueban los resultados de encuestas sobre el tema, que publican esos mismos diarios.
Como en el caso de Chile, en México la estrategia de desprestigio y desgaste contra el gobierno morenista pone el acento en la inseguridad pública, problema real, pero que se está reduciendo, lo que oculta el derechista poder fáctico mediático. El grave problema de los homicidios intencionales tiene un promedio inferior a 60 diarios.
Son muchos y debe preocupar, pero representan un número muy inferior a los 100 diarios que dejó Enrique Peña Nieto. Los medios ocultaron y ocultan esa situación, así como lo hicieron en el sexenio de Felipe Calderón. Ahora sobredimensioan el problema, en la misma estrategia de sus pares chilenos, pero aquí no hay una ultraderecha numerosa, como allá, y por eso afectan poco la imagen de la 4.




