COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
UN AÑO DE LA VUELTA DE TRUMP AL PODER, QUE FUE DE
PESADILLA PARA EL MUNDO, EN TODOS LOS ÓRDENES
Donal Trump cumplió hoy el primer año de su segunda estancia en la Casa Blanca. Estos primeros doce meses al frente de la primera potencia nuclear del mundo han sido de pesadilla para los países y sus gobiernos, por la ruptura del orden jurídico internacional y la inobservancia de las obligaciones de todos con los objetivos de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobada para evitar guerras y respetar la independencia, soberanía, autodeterminación de los pueblos y el arreglo pacífico de controversias entre naciones.
Donald Trump, en forma demencial, desestructuró el orden comercial planetario, con su nefasta política de aranceles, con los cuales amenaza a cualquier gobierno que no se pliegue a sus objetivos esquizofrénicos, como fue su anuncio de castigar con impuestos adicionales a las exportaciones de los ocho principales países europeos, si no apoyan su propósito de apoderase “por la buena o por la mala” (así lo dijo con cinismo) de Groenlandia.
Ya ejecutó acciones militares, en violación al derecho internacional, en Venezuela, Irán, Siria, Yemen y Nigeria, sin importarle la independencia y soberanía de esos países. Lo hace porque encabeza a la nación con el mayor arsenal nuclear del planeta; es decir, que tiene la mayor concentración de armas de destrucción masiva, incluyendo las bacteriológicas, lo cual le da un poder de intimidación y chantaje que utiliza todos los días contra algún país.
Esto es en el plano económico, pero también la lucha contra el cambio climático sufrió un severo retroceso con el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París; es decir, se liberó de la obligación de realizar esfuerzos para contribuir a frenar el cambio climático, que está ya ocasionando desastres naturales como las inundaciones por desbordamientos de ríos por lluvias intensas, o sequías históricas con incendios, por las mismas condiciones del clima alteradas por las actividades del hombre.
El retiro de Esados Unidos de este esfuerzo global es un hecho grave, porque ese vecino país es el que aporta la mayor contaminación del mundo, medida por habitante. Donald Trump no cree en el cambio climático y en su paranoia sostiene que esa realidad constituye un invento de los enemigos de su país, que lo quieren destruir por la vía de limitar sus actividades relacionadas con la explotación de sus recursos naturales. Es decir, las numerosas organizaciones internacionales ambientalistas gubernamentales y de la sociedad civil engañan con lo del cambio climático.
Internamente derogó disposiciones que prohibían la explotación de gas natural y petróleo con ese sistema de fractura, que utiliza descomunales volumenes de agua y cuyo proceso es altamente contaminante. Estados unidos reactivará esta forma de extraer combustibles, a pesar de las recomendaciones de especialistas altamente calificados que alertan sobre esa que es una agresión desmesurada a la naturaleza y perjudica los esfuerzos de la restauración del equilibrio ecológico.
Resulta igualmente riesgoso que se sienta que puede disponer a su antojo de los recursos naturales de otras naciones y llegue al grado de sentirse dueño de las reservas petroleras de Venezuela y pueda darlas en concesión, inclusive que las cuente como propias de Estados Unidos y, a partir de ello, sostenga que su nación posee la mayor reserva del mundo. Cuenta las de 44 mil millones de barriles propias y las 303 mil millones de Venezuela.
Sus ejecuciones extrajudiciales de pasajeros de lanchas en el mar caribe, con el pretexto de que eran narcoterroristas, sin presentar una sola prueba de su acusación también ilustran el carácter criminal de Trump y su gobierno, además de genocida, porque apoya al extermino de palestinos en la Franja de Gaza y su respaldo en ese genocidio a Benjamin Netanyahu y su intervención para que la justicia israelí lo exonere del delito de corrupción.
Todo eso ha hecho en un sólo año, junto con sus colaboradores, todas y todos neofascistas, con ambiciones de ampliar su imperio económico y financiero y construir uno territorial, con Groenlandia, Canadá y el país que se le ocurra al mandatario, quien hace valer su peso de gobernante de una potencia económica y militar en el “Fondo de Davos”, Suiza.




