COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
MONTADA SOBRE MENTIRAS CAMPAÑA DE DESPRESTIGIO
DE LA SCJN; FALSEA HECHOS INVESTIGADOR DE UNAM
La ultraderecha en México no asimila la pérdida de su Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en cuya última etapa dirigió Irma Piña Hernández, quien protegía los grandes intereses económicos de las corporaciones empresariales del país y extranjeras. En este odio se inscribe la campaña de desprestigio contra la institución, por parte del poder fáctico mediático, que aprovechó la compra de vehículos,entre los cuales figuraron cinco camionetas de lujo y blindadas.
Ocultaron lo ocurrido y con mentiras presentaron a los nuevos ministros como ostentosos, en el colmo de las falsedades construidas entre otros por el periodista Ciro Gómez Leyva, guardián de los intereses de los Vázquez Aldir, los mayores traficantes de influencia de entre los dueños de medios informativos, enriquecidos a partir de sus vínculos con los gobiernos neoliberales; sobre todo, desde el gobierno de Vicente Fox Quesada hasta el de Enrique Peña Nieto.
El informador profesional, quien conduce su noticiero matutino de Telefórmula desde Madrid, España, atribuyó a los nuevos ministros vocación evasora de impuestos, más o menos una especie de Ricardo Salinas Pliego de la Corte, al sostener sin el menor rubor que fueron a emplacar esas unidades de lujo al estado de Morelos, para no pagar el emplacamiento, dado que el vecino estado no lo cobra, como hubiera ocurrido en caso de haberlo hecho en la Ciudad de México.
La mentira se cayó una hora después, cuando el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz desnudó la verdad, al informar que no pudieron acudir a Morelos a emplacar los vehículos, porque sencillamente ese trámite no se ha efectuado y no se emplacaron, inclusive abundó que no se usarán y se buscará devolverlas al proveedor o asignarlas a impartidoares de justicia con mayores riesgos en su desempeño como tales.
Esa mentira condujo a afectar la imagen del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), porque uno de sus investigadores, de nombre Jaime Martínez Reyes, en entrevista en un noticiero vespertino de Telefórmula, en su afán de hacerse notar como crítico del poder público, puso barrido y regado a ministras y ministros, por poner el mal ejemplo de acudir a Morelos a emplacar las cinco camionetas, en lugar de hacerlo donde tiene su sede la SCJN.
Quedó mal parado como investigador, porque esa mentira se había evidenciado públicamente 7 horas atrás; es decir, no hubo el emplacamiento que él condenó, como lo había hecho antes Ciro Gómez Leyva. De paso, el investigador desinformado e intrigoso también impactó negativamente el nombre de la UNAM, porque uno de sus investigadores se puso a reflexionar sobre un hecho falso, que se había desmentido horas antes, iclusive el ministro presidente Aguilar Ortiz había puesto como ejemplo de acto de mala fe, precisamente, la mentira del emplacamiento de los vehículos en Morelos.
Las camionetas de lujo las tuvieron ministras y ministros de la anterior Corte, y cuatro de ellos se las llevaron para sus casas. Las compraron a muy bajo precio, porque así lo acordó el pleno de la Institución, por lo que fueron sustituidas, más cinco que ya habían agotado su vida de condiciones óptimas. Las anteriores eran rentadas, por lo que la SCJN las pagó tres veces lo que habría cubierto de haberlas comprado directamente, como lo hizo ahora.
La atención se centró en las unidades de lujo, pero fueron más de 570 los vehículos que rentara la Corte amiga de la ultraderecha, cuyo contrato no se renovó y se optó adquirirlas nuevas. Antes se hicieron estudios sobre lo que se significaba el pago de renta en tres años y cuánto costaría adquirirlas nueva, y se llegó a la conclusión de que con esto último habría un ahorro de mil millones de pesos en ese período, de lo cual no se informó en los medios informativos, que aprovecharon la oportunidad para golpear a una nueva institución que ya no sirve a sus intereses. Si para ello era necesario mentir, lo harían, aunque también al final los periodistas quedaron como mentirosos de mala fe.
Sobre todo, porque nunca criticaron los altos costos que implicó el uso de camionetas de superlujo rentadas, para los ministros y ministras que comandaba Irma Piña Hernández, que finalmente costaron tres veces más que las nueva. No lo hicieron porque esa Corte servía a los intereses de la ultraderecha empresarial, entre la cual destacan los patrones de Gómez Leyva, dueños de “Excelsior” e “Imagen Noticias”.






