*La injustificable guerra impuesta por los EE.UU. tenía como objetivo dicho despojo.
De la redacción
El neonazi mandatario estadounidense, Donald Trump, en abuso del poderío económico y militar de su país, agredió a México, al festejar y considerar una hazaña brillante el despojo que Estados Unidos hizo del territorio mexicano en la injusta invasión y guerra 1847-1848, cuando se apoderó del 55 por ciento de la extensión del México de ese tiempo.
No hay en el mundo otro país que tenga en su poder un territorio ajeno como el que Estados Unidos le quitó mediante su superioridad en armamento a México, en momentos de alta convulsión interna, lo cual debería avergonzar al demente mandatario estadounidense, no festejarlo, como lo hizo esta semana, como una prueba más de su vocación imperialista territorial.
La prudencia, respeto e inteligencia recomendaba guardar silencio ante esa mancha que carga Estados Unidos, no agredir a una nación, que de por sí en un alto porcentaje sus habitantes tienen todavía resentimiento y sentimiento antiyanki, precisamente por ese despojo de territorio mexicano, por la fuerza de las armas, aunque se haya disfrazado de “acuerdo”.
Vanagloriarse de una acción criminal pinta de cuerpo entero a Trump, que está generando cada vez más sentimientos antiestadounidenses en todo el mundo, por su anacrónica vocación imperialista territorial, que no le ayuda a ganar mercados en el mundo frente a China, y sólo lo quieren otros nuevos Hitler como Benjamin Netanyahu y el esperpéntico Javier Milei, presidente argentino, además de la venezolana antipatriota, María Corina Machado.






