DE “SICARIATO MEDIÁTICO” A PERIODISTAS DE
ULTRADERECHA AL SERVICIO DE SAQUEADORES
MAXIMILIANO CASTILLO R.
En una desmesura evidente, periodistas que reciben pequeñas dádivas del poder público se sienten aludidos cuando se habla de “sicariato mediático”. La verdad es que están muy lejos de alcanzar ese rango en la corrupción prensa-poder público; es decir, se ponen sacos que le quedan muy largos, porque el grupo de sicarios son de altos vuelos académicos, millonarios, con capacidad para sesgar análisis y debate.
Los dos más ilustradores ejemplos de “sicariato mediatico” en México lo representan los doctores en historia, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, corrompidos y vueltos millonarios por Carlos Salinas de Gortari, a quien como todos los buenos sicarios, traicionaron para respaldar a Ernesto Zedillo.
Habrían apoyado a AMLO y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, si les hubiesen mantenidos sus ingresos millonarios mensuales, provenientes del erario, como lo hacían desde 1989.
Hay dos casos diferentes entre sí de “sicariato mediático”, pero que al final responden a intereses corruptos personales o de corporaciones empresariales enriquecidas mediante el tráfico de influencia y diversas modalidades de saqueo de las finanzas públicas y de bienes de la nación.
Se trata de Joaquín López-Dóriga y Ciro Gómez Leyva. El primero carece de ideología y lo ha movido siempre el dinero obtenido ilegítimamente, lo cual le ocasionó el cese por corrupto de INMEVISIÓN y el Canal 13, cuando eran medios públicos, después vendidos a Ricardo Salinas Pliego.
Llamó la atención de que en un gobierno considerado el más corrupto de la segunda mitad del siglo pasado (después lo superarían los de Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto), como lo fue el de José López Portillo, a López-Dóriga lo hayan corrido por corrupto. De ese tamaño.
Por la misma razón Emilio Azcárraga Jean, de Televisa, lo cesó en el 2015 por intento de extorsión a María Asunción Aramburozabala, la mujer más rica de México, por parte de la esposa del famoso conductor. No se fue más allá, pero a pesar de que era consentido de Azcárraga Jean, el periodista salió de Televisa.
Recibía 5 millones de pesos mensuales de la presidencia de la República y sumas millonarias de Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad y otros organismos gubernamentales durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y de los gobiernos estatales hasta el 2018, lo que le fue cancelado, por lo cual es un rabioso crítico del gobierno federal.
En el caso de Gómez Leyva es un hombre de profunda ideología derechista, hasta los límites del ultraderechismo, que lo conduce a condenar todo lo que parezca progresismo y, por ejemplo mantener indiferencia ante el genocidio contra palestinos por parte de Israel en la Franja de Gaza, sin condenar a Benjamin Netanyahu, ni a Donald Trump, pero hace poco llamó criminal al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que no ordenó asesinar a una sola persona. Menos reprobó, como latinoamericano, la invasión a Venezuela y las ejecuciones extrajudiciales de USA en aguas del Caribe y defiende, en cambio, los intereses económicos ilícitos de sus patrones, los Vázquez Aldir, quienes buscan mantenerlos.




