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Parece exagerado comparar al capo canadiense con Escobar o “El Chapo”

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El Chapo y sus hijos están presos en penales de alta seguridad en EE.UU. Foto: redes sociales.

*En el pasado se exageraba nivel de narcotraficantes medianos capturados.

De la redacción

A finales del siglo pasado, cuando se intensificó la lucha que condujo al debilitamiento extremo del “Cartel de Juárez”, luego de la muerte de su cabeza, Amado Carrillo Fuentes, a las autoridades mexicanas les dio por exagerar la jerarquía de algunos narcotraficantes medianos.

Los presentaban como jefes importantes, para demostrarle al gobierno de Estados Unidos que se estaban desarticulando a las organizaciones criminales mexicanas. Lo hacían para atenuar las presiones de las autoridades estadounidenses.

Periodistas que cubrieron la “fuente” judicial federal en esa época recordaban hace días esa situación, por lo que consideraron una exageración de la importancia internacional del presunto narcotraficante canadiense Ryan James Wedding, quien según una versiones, se entregó a la embajada del vecino país; y según otra, fue capturado en un operativo.

De acuerdo con periodistas consultados, se reedita lo que ocurría a finales del siglo pasado en cuanto a la deliberada sobredimensión del peso del canadiense en el mundo criminal internacional, para de esa forma exagerar el logro de su captura y extradición a territorio estadounidense.

Ahora no fueron las autoridades mexicanas, sino las propias del vecino país, que le atribuyeron al exatleta olímpico canadiense la misma importancia que la del colombiano Pablo Escobar Gaviria o la del mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Como anécdota, los informadores profesionales de la “fuente” del Poder Judicial Federal recordaron un caso: aprendieron a un narcotraficante de poca monta, casi un simple participante en una conocida organización criminal. Así lo difundió la entonces Procuraduría General de la República.

No obstante, el juez de esa causa no encontró pruebas de la peligrosidad, ni de la relevancia de sus actividades delictivas, por lo que le dictó auto de formal prisión (así le decían a los actuales autos de vinculación a proceso), pero con derecho a la libertad bajo fianza.

El monto de la misma era modesto, casi nada para alguien que presentaron como un importante jefe del narcotráfico. En los hecho, era tan insignificante su actividad, que los periodistas presenciaron las dificultades enormes de la familia para reunir el importe de la fianza pequeña.

Allá en los juzgados de distrito en Toluca, entonces localizados en Isidro Fabela de esta capital, los parientes se cooperaron y completaron la suma con monedas fraccionarias, porque no tenían capacidad económica, prueba de que no era el gran capo que dijeron que era cuando difundieron oficialmente lo de su captura.

Es difícil creer que el narcotraficante canadiense, que pudo ganar ilegalmente mucho dinero y operaba desde México, tenga el nivel del capo colombiano y del “Chapo” Guzmán, pero inflando su importancia, resalta el mérito de su detención.

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