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Sin respaldo electoral, la ultraderecha va contra el fisco

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SIN RESPALDO ELECTORAL, LA

ULTRADERECHA VS EL FISCO

UN ALTO PORCENTAJE DE LOS MEXICANOS NO

PERCIBE LA RESISTENCIA QUE HAY AL CAMBIO

Los gobiernos mexicanos, incluso antes del arribo del neoliberalismo, estaban al servicio de los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros, como ocurría y ocurre en otros países latinoamericanos. Lo alertó en su tiempo el secretario de Hacienda y Crédito Público de Luis Echeverría Álvarez, Hugo B. Margáin, quién sufría fuertes presiones de esos grupos para orientar el gasto público hacía su beneficio, y lo conseguían.

Con el neoliberalismo se formó un nuevo subgrupo empresarial, enriquecido con la corrupción registrada en los 36 años de aplicaciòn de dicho modelo de nación; es decir, distinto al que construyó sus fortunas con actividades productivas durante décadas. El nuevo se acostumbró a los privilegios y el acceso al erario, para saquearlo.

Este grupo es el ultraderechista, irritado por el cambio de modelo de país; y sobre todo, con la redistribución de los ingresos públicos mediante los programas sociales del anterior y el actual gobierno morenista, financiados con lo que antes ellos se robaban mediante diversas modalidades de extracción de fondos y bienes públicos.

Más de siete años después de que Morena ganara la presidencia de la República y convencida esa clase patronal que no habrá marcha atrás, y que no le devolverán sus privilegios, como creían a principios del 2019, ahora maniobra para generar las condiciones para la derrota electoral del partido en el poder, especialmente restándole capacidad presupuestal para atender a la población de menores ingresos.

La ultraderecha empresarial sabe que por ahora sus brazos electorales, los partidos de oposición, no están en condiciones de desplazar al morenismo del poder, ni estarán si no le enajenan sus grandes bases de apoyo, lo que creen posible si merma severamente los ingresos públicos. Para ello ha puesto en marcha la estrategia de evadir impuestos, que incluye varias modalidades: desde no entregar facturas e inflar gastos, hasta declarar menos ganancias.

Ya no lo hacen sólo para elevar sus utilidades y riqueza, como era antes, sino fundamentalmente para dañar las finanzas públicas de forma severa, que le impida al gobierno federal cumplir sus compromisos con la población, para que ésta, y especialmente los electores, le den la espalda. Por esa razón maniobra más que nunca para evadir el pago de sus contribuciones.

No lo hace en forma escandalosa como es el caso de su principal vocero, Ricardo Salinas Pliego, pero aplica su estrategia, como lo denuncia en primera plana “El Espectador” en su segunda nota de portada de esta edición, lo que debe saberse; sobre todo, por la mayoría de la población beneficiada con los programas sociales.

Puede tener éxito en sus perversas intenciones de evadir impuestos, pero los niveles del no pago de contribuciones son tan altos, que el combate a la evasión seguirá traduciéndose en un incremento de los ingresos públicos, por lo que no hay riesgo de que descarrile al gobierno por la vía en cuestión. No obstante, la intención ahí está y debe saberlo la comunidad nacional que hay una estrategia para la regresión. No lo conseguirá, pero la naturaleza de la ultraderecha empresarial está exhibida.

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