*Antes evadió impuestos, por conveniencia económica; ahora para dañar.
De la redacción
Las grandes corporaciones empresariales propiedad de ultraderechistas, intensificaron sus maniobras para evadir el pago de impuestos, como arma política para afectar los ingresos públicos de un gobierno al cual odian.
“Maniobras para no cubrir gravámenes se realizan desde siempre por parte de un alto porcentaje del empresariado mexicano, cuya finalidad ha sido elevar sus márgenes de ganancias a costa del erario, pero ahora las motivaciones tienen otro componente”, destacó Gabriel L. Villalta, responsable de la sección de economía y finanzas de “El Espectador”, al examinar el comportamiento de muchos causantes mayores.
Una investigación del especialista en temas económicos, financieros y fiscales encontró que entre los principales grupos empresariales ultraderechistas que deliberadamente evaden impuestos para debilitar las finanzas públicas y dificultar el pago de los programas sociales destacan particularmente los de Ricardo Salinas Pliego, José Antonio “El Diablo” Fernández, de FEMSA, dueño de la cadena OXXO; los hermanos Bours, del monopolio Bachoco y la cablera Megacable.
El problema está extendido y, a pesar de los esfuerzos y avances, todavía hay mucha evasión, destacó el entrevistado. Como prueba puso el hecho de que “la recaudación promedio de impuestos en México es apenas el 50 por ciento del promedio que tienen los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”.
“La evasión ha existido, siempre, desafortunadamente, prueba de la poca o nula responsabilidad social de los empresarios, especialmente los grandes contribuyentes, pero ahora tiene un segundo objetivo: dificultarle al gobierno federal el financiamiento de sus programas sociales y de infraestructura para el desarrollo económico del país, lo que pocos perciben”, aseveró Gabriel L. Villalta.
Las empresas ponen muchas y absurdas trabas para expedir facturas, cuando es su obligación legal ineludible. Hasta hace poco exigían al cliente la constancia de su situación fiscal para facturarles, para lo cual no tienen facultades, porque no son autoridades fiscales, explicó el especialista en el tema.
Otra forma de dificultar la entrega de facturas es la excusa permanente del “no tenemos sistema”, cuando esa sería su culpa, no su disculpa. Además, ya no imprimen la factura física, como es su obligación si se les pide, sino sólo la envían a los correos electrónicos de quienes les compran y exigen el documento.
“El problema es que no lo hacen, porque tratan de evadir impuestos adicionales a los que dejan de pagar mediante inflación de gastos con facturas falsas, como lo denunciaron autoridades hacendarias hace unos días”, recordó el economista.
En México, recordó, “todavía es alto el porcentaje de quienes pagan en efectivo; sobretodo, cuando se trata de sumas modestas, y ello no se factura, por lo que todo el IVA que aplican queda en manos de las empresas, pero lo preocupante es que adicional o prioritariamente utilizan la evasión fiscal como arma política contra las finanzas públicas”, insistió Gabriel L. Villalta.






