
*Nombrar a delincuentes para combatir delincuentes fue grave, pero más lo de FCH.
De la redacción
La ultraderecha empresarial y partidista, al igual que el poder fáctico mediático, evidenciaron ser facciosas en el caso de los problemas de Adán Augusto López y Felipe Calderón, quienes designaron a delincuentes para combatir a la delincuencia.
Cuando gobernaba Tabasco, el senador, exsecretario de Gobernación y aspirante a la candidatura presidencial de su partido designó a Hernán Bermúdez Requena como secretario de Seguridad, cuando en la realidad encabezaba a la organización criminal “La Barredora”, lo cual le costó el primero de febrero la presidencia de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Senado y la coordinación de los senadores morenistas.
Felipe Calderón, como presidente de la República nombró a Genaro García Luna secretario de Seguridad, cuando desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari tenía vínculos con delincuentes, y para diciembre del 2006 era relevante mando del “Cartel de Sinaloa”, que encabezaban Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, presos en Estados Unidos, como lo está el exmando policial.
Fue muy grave lo que hicieron Felipe Calderón Hinojosa y Adán Augusto López. Y los medios informativos de circulación nacional cumplieron con su obligación de denunciar esta situación en el caso del exgobernador de Tabasco, pero lo hicieron en forma facciosa, como parte de la estrategia para dañar la imagen de Morena y del en su momento presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ocultaron, en cambio, y todavía no han examinado con sentido crítico el caso de Calderón Hinojosa y García Luna, en un lamentable caso faccioso, porque lo del panista Calderón fue mucho más grave que lo de Adán Augusto López.
Bermúdez Requena, quien está preso, junto con sus principales colaboradores iguales de delincuentes que él tenía un radio de acción territorial limitado a Tabasco, mientras García Luna delinquía en todo el país.
En estricto sentido, el poder fáctico mediático debía condenar con mayor dureza a Felipe Calderón Hinojosa que al expresidente de la JUCOPO del Senado de la República, por la mayor jerarquía institucional, criminal y territorial de García Luna que la de Bermúdez Requena.
Algunos periodistas del “sicariato mediático” van más allá: se irritan cuando se recuerda lo de Calderón Hinojosa y García Luna, y en contrapartida, se dan vuelo en el caso de Adán Augusto López y Bermúdez Requena, prueba de la existencia de una prensa facciosa, que oculta hechos graves por conveniencia y coincidencia ideológica y ataca con furia al grupo gobernante, desde una posición opositora.





