*Del 2019 para acá los patrones estuvieron de acuerdo en alzas importantes.
De la redacción
De 2019 a 2026 el salario mínimo pasó de 88 a 315 pesos, para un aumento nominal del 257 por ciento en el periodo. No obstante, examinado el porcentaje en forma aislada se oculta una dura realidad: el deterioro del poder adquisitivo durante el periodo neoliberal fue de dos terceras partes, explicó Gabriel L. Villalta, responsable de la sección de economía y finanzas de “El Espectador” y “La Noticiería”.
Esa erosión se convirtió y transfirió como ganancia adicional a la clase empresarial, pero el fenómeno no puede atribuirse a ésta, sino a la clase gobernante, porque en los últimos siete años los patrones se mostraron dispuestos a pagar mejor.
Sobre el proceso de recuperación del poder adquisitivo de los salarios mínimos, Villalta sostuvo que algunos analistas se confunden, porque llegan a la conclusión de que si el minisalario perdió el 66 por ciento de su poder adquisitivo, con aumentarle dicho porcentaje sería suficiente para compensar el deterioro, lo cual no es así, definitivamente.
Para que la paga mínima legal pueda comprar lo mismo que adquiría a la mitad del sexenio de José López Portillo debe aumentar su poder de compra en términos reales 200 por ciento, pero una vez descontando la inflación los actuales avances han llegado al 154 por ciento. Aun con ese aumento de 227 pesos diarios, al poder de compra le falta compensar otro 46 por ciento adicional.
Con el cien por ciento de aumento al poder adquisitivo se recupera o recupería una tercera parte de lo perdido, y con otro ciento por ciento real se recuperaría plenamente lo perdido en el periodo, resumió el economista.
En este sentido, alertó, “el análisis incorrecto de lo que perdió el salario mínimo en 36 años de período neoliberal y los aumentos extraordinarios de los últimos siete puede generar desinformación”.
“Se induce a pensar que si sólo quedó el 33 por ciento del poder adquisitivo que tenían los salarios antes del sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado, al elevarlos nominalmente un 67 por ciento respecto a 2018 quedan igual que antes, pero no” advirtió.
“La realidad no es así, recuperar esas dos terceras partes perdidas significa multiplicar por tres el poder adquisitivo de referencia; es decir, el de 2018. Pero se trata de un aumento real, no solo nominal, y condicionado, precisamente, al nivel del poder adquisitivo. Si no se toma en cuenta este aspecto no se puede hablar de una recuperación real de los salarios mínimos”, abundó Gabriel L. Villalta.
Puso énfasis en su señalamiento de que fueron los seis gobiernos neoliberales los que aplicaron una política salarial inhumana, para estimular la inversión extranjera, con el atractivo de la mano de obra más barata de los países de igual desarrollo que México. “Eso se comprobó ahora: la clase empresarial siempre estuvo dispuesta a pagar mejores salarios, pero la clase gobernante lo impidió”, concluyó.






