
FRENAR LA TALA ILEGAL Y LA
AUTORIZADA E IRRACIONAL
AUTORIDADES FEDERALES DEBEN PRIVILEGIAR EL
COMBATE A DEPREDACIÓN DE BOSQUES EN ZMVM
Los bosques brindan servicios fundamentales para el desarrollo de la sociedad y de sus miembros, especialmente en el tema ambiental, pero también es de importancia estratégica su condición como factor para la normalización de los ciclo de las lluvias, indispensables para producir agua potable superficial.
Este aspecto cobra especial relevancia cuando los bosques se ubican cerca de las zonas urbanas, por la purificación del medio ambiente y particularmente la calidad del aire que respiran millones de personas, como ocurre en la masa forestal de la región de los valles de México y de Toluca, en el Estado de México.
En este último territorio, como se ha denunciado en los últimos años en diferentes medios informativo, incluido “El Espectador”, los bosques son devastados no ya por campesinos de bajos ingresos, ni por los tradicionales talamontes, sino por grupos criminales bien organizados y con armamento de grueso calibre.
No derriban árboles para obtener y vender madera para sobrevivir, sino para obtener grandes ganancias con la comercialización a gran escala del recurso forestal en el mercado ilegal de la Zona Metropolitana del Valle de México, donde la demanda de los productos forestales es muy alta.
En estas condiciones, la delincuencia organizada expandió sus actividades ilegales a los bosques mexiquenses, en los cuales depreda la riqueza forestal, con la protección de sicarios a quienes directamente realizan trabajos de deforestación, a la vista de los dueños de los bosques.
La desaparición de arbolado en grandes superficies no llama la atención de los grandes medios informativos, ose se ignora, pero sus efectos son graves para las poblaciones urbanas; sobre todo, en la zona de influencia a la capital del país, habitada por más de 23 millones de habitantes, más la población flotante, para sumar más personas que la total de muchos países.
En este escenario, a la par que se combate a la vertiente de la delincuencia organizada de narcotráfico, secuestro, extorsión y otros delitos, debe frenarse la devastación de los bosques, especialmente en el territorio colindante de la Ciudad de México y la entidad mexiquense, por los servicios que le prestan a la mayor conurbación de América Latina.
Así de estratégico resulta la conservación y recuperación de la masa forestal en las dos entidades, lo cual sólo pueden lograr las fuerzas de seguridad federales, porque las estatales y las municipales están rebasadas por las bandas criminales. La importancia de los bosques debe adquirir rango de seguridad nacional, pues el agua que producen atiende una de las necesidades básicas de cualquier persona en cualquier parte del mundo, aunque hasta ahora el problema no se ha examinado desde esta perspectiva, urge hacerse y frenar la depredación.



