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Coordenadas Políticas – Macario Lozano – La CIA, gringa y criolla, y sus infiltrados

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COORDENADAS POLÍTICAS

MACARIO LOZANO R.

AGENTES DE LA CIA GRINGOS Y AGENTES DE LA

CIA CRIOLLOS, QUE SE INFILTRAN EN TODO

La imagen que nos formamos de los agentes de la CIA es la de andar de “orejas” en todas partes, para informar a su gobierno de lo que pasa en todos los países del mundo, pero son eso y mucho más. Operan a través de organismos fantasmas y disponen de mucho dinero para corromper y contratar a espías criollos, quienes sí, se infiltran en todas partes, tanto en partidos políticos, como instituciones públicas, desde donde actúan y desarrollan sus actividades de espionajes, por las cuales cobran, y cobran bien.

Es conocido que la capacidad de la CIA para reclutar agentes criollos es tanta que, todavía cuando fueron secretarios de Gobernación, Gustavo Diaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez eran informantes de esa tenebrosa Agencia, y hay quienes sostienen que siguieron al servicio del espionaje e inteligencia cuando conducían los destinos del país, lo cual da una idea de la capacidad de ese órgano del gobierno de los Estados Unidos para generar problemas y que jamás opera en favor de las naciones donde actúa.

Desde hace unos 30 años hay sospecha de que Gerardo Fernández Noroña es agente de la CIA, por lo cual fue alejado de su entorno por Andrés Manuel López Obrador, después del cierre de Paseo de la Reforma, pues fue quien le construyó al tabasqueño la imagen de violento, cuando nunca rompió un cristal de ventana en todas sus manifestaciones. De la misma forma dio argumento a los enemigos de la izquierda para que sostuvieran campañas virulentas de denuncias de que López Obrador nos conducía a un régimen como el de Venezuela.

Otro radical de izquierda que consideraba tibio al Partido Comunista Mexicano, y por eso fundó un partido más radical, es Ricardo Pascoe, también con sospecha de haber estado al servicio de la CIA para impedir el crecimiento, fortalecimiento y unidad de la izquierda mexicana. Su posterior incorporación al gobierno derechista de Vicente Fox Quesada, del cual fue embajador de México en Cuba, desde donde, junto con su jefe, entonces secretario de Relaciones Exteriores, Jorge G. Castañeda, maniobró para enrarecer las relaciones diplomáticas del país con el gobierno de Fidel Castro.

Poco faltó para que se diera una ruptura de las relaciones diplomáticas, como lo buscaban el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el representante de México ante el gobierno cubano; es decir, trabajaban y ejecutaban la estrategia de Estados Unidos para derrocar al régimen castrista, comenzando por hacerle perder el apoyo de México, por ello es creíble que ambos prestaban servicios a la CIA; sobre todo porque se presentaron antes como radicales de izquierda y admiradores de Fidel Castro y de Ernesto “Ché” Guevara.

Con estos antecedentes, sería ingenuo creer que no hay infiltrados de la CIA en el partido en el poder y en las propias instituciones, sin que porten uniforme de esa Agencia, ni participen en operativos contra un laboratorio donde se fabricaba metanfetaminas, como los dos estadounidenses que murieron en Chihuahua el mes pasado, después de violar la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, con la autorización de la gobernadora María Eugenia Campos, mandataria de ese estado fronterizo.

La CIA, a través de organismos aparentemente ajenos a sus actividades de espionaje y contraespionaje, como la USAID, debilitada por Donald Trump, financia actividades de grupos antigobiernos progresistas y de izquierda y a periodistas, dirigentes de organizaciones empresariales y todo lo que en un momento dado puede operar como grupo de presión para debilitar y desestabilizar a un régimen que no se arrodilla, como sí lo hace y a la menor provocación o sin ella Javier Milei, de Argentina, ante los gobiernos estadounidenses.

Por ello debe preocupar la presencia y actuaciones legales de los agentes gringos de la CIA, porque han participado en todos los golpes militares que han instaurado sangrientas dictaduras en numerosos países de América Latina, desde que esa Agencia fue creada en 1947, como lo saben los guatemaltecos, cuyo presidente progresista, Jacobo Arbez, fue derrocado por tropas estadounidenses, previa preparación de esas acciones castrenses de un escenario caracterizado por la inestabilidad, construido por la CIA y la burguesía de ese país.

Nada bueno lleva la CIA a los países que defienden su soberanía, autodeterminación y rechazan la injerencia de otros países en sus asuntos internos. Y la CIA siempre ha sido peligrosa, tenebrosa y desestabilizadora de gobiernos, pero ahora lo es más por la ideología neonazi del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y la estrategia de la ultraderecha internacional de arraigarse también donde no tiene respaldo popular, con apoyo de ese nefasto organismo.

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