*También indaga si robo de armas en su custodia era para grupos criminales.
De la redacción
Hasta a 90 años de cárcel podría ser condenado el policía municipal de Toluca, Luis Gerardo “N”, si resulta culpable del delito de secuestro exprés, con fines de extorsión. Su pertenencia a un cuerpo de seguridad y al mismo tiempo a un grupo criminal, agravará su situación penal, advirtieron fuentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Mientras tanto, la institución trabaja para esclarecer si la prestadora de servicios de prácticas profesionales de balística, aprehendida por el robo de armas en custodia de servicios periciales en Tlalnepantla, identificada como Jacquelin “N” trabajaba para algún grupo de la delincuencia organizada o por su cuenta.
El uniformado Luis Gerardo “N” y otro individuo, ambos armados, secuestraron a un comerciante. Se dijeron parte de “La Familia Michoacana”, y lo retuvieron en un vehículo. Lo golpearon y le prohibieron vender sus mercancías, como “El Espectador” y “La Noticiería” lo dieron a conocer oportunamente.
La víctima denunció los hechos y las investigaciones permitieron identificar al policía municipal como uno de los secuestradores. Hasta ahora los investigadores encontraron indicios claros de vínculos del uniformado con una banda dedicada al robo de casa habitación en Toluca y Metepec, procedente de la capital del país.
Esta situación es ya muy complicada para el uniformado, y se volverá extremadamente difícil si se comprueban sus vínculos con la Familia Michoacana. Tendrá el riesgo de recibir una condena de 90 años, que en los hechos sería cadena perpetua, por esos hechos registrados el 26 de noviembre de 2025, que fortalecen la hipótesis de que las policías mexiquenses están infiltradas por la delincuencia organizada.
En lo ocurrido en la subprocuraduría de Justicia de Tlalnepantla, sorprendió la facilidad con la cual Jacqueline “N” sacó las armas, con apoyo de un hombre, presumiblemente ajeno a la FGJEM, pero que pudo ingresar al depósito de objetos relacionados con delitos. Las armas sustraídas eran parte de los elementos de prueba en cuatro expedientes, como instrumentos de delitos.
En el cateo efectuado en su domicilio se encontraron dos armas que no formaban parte del lote robado de las instalaciones de la FGJEM en Tlalnepantla, apenas el pasado mes.
La mujer y el hombre ingresaron al área de bodegas donde estaban bajo resguardo las armas, sin que nadie se diera cuenta, hasta que un perito denunció la desaparición del armamento. Las cámaras de videovigilancia de la dependencia de la Fiscalía identificaron a la mujer. Esclarecerán para quiénes eran las armas robadas, porque sería grave que las hubiera sacado para entregarla a la delincuencia organizada
Parte del armamento fue localizado en un vehículo abandonado en un inmueble ubicado cerca del domicilio de Jacqueline “N”. No encontraron dos, pero sí, dos más que no formaban parte del lote de armas de fuego robadas.






