*Fue el líder de izquierda más odiado por GDO y LEA. *Fue honesto y congruente.
De la redacción
(Primera parte)
Cerca de 30 años después de su fallecimiento, y de toda una vida de lucha por las mejores causas de México, Heberto Castillo Martínez, el líder de izquierda más honesto, congruente y consecuente, el más odiado por Gustavo Díaz Ordaz y Luís Echeverría, fue justamente homenajeado por las fuerzas partidistas representadas en el Senado de la República.
El Salón de la Comisión Permanente de esa Cámara Alta, lleva ahora su nombre y ahí mismo se develó un busto con la efigie del líder de izquierda que renunció a la riqueza, que pudo acumular con su invento de la estructura para construcciones, conocida como tridilosa, pero privilegió la lucha por las mejores causas de México.
La izquierda mexicana ha tenido dirigentes honestos y abnegados, pero generalmente poco dotados para desarrollar actividades económicas. Buenos para el debate, para el manejo de la teoría, pero casi todos también con escasa capacidad para fundar partidos de masas. El ingeniero era práctico, realista y dispuesto al esfuerzo en tareas políticas.
Castillo Martínez fue considerado el mejor ingeniero calculista de México, con reconocimiento internacional en su profesión; es decir, fue exitoso en la ingeniería, pero no la utilizó para el lucro. Su condición de hombre incorruptible, congruente y consecuente, le ganó el odio del ultraderechista y represivo presidente Gustavo Díaz Ordaz y de su sucesor, Luis Echeverría Álvarez, quien le ofreció una fortuna a cambio de la patente de la tridilosa. En realidad buscaba cooptarlo.
De los maestros más destacados de la organización “Maestros Pro-Libertades Democráticas” que apoyó al movimiento estudiantil de 1968, ni Manuel Marcué Pardiñas, ni Fausto Trejo, ni Eli de Gortari, ni José Revueltas fueron destinatarios del odio encarnizado de dichos presidentes, como lo fue Heberto Castillo Martínez.
Esa fue la razón de que viviera nueve meses en la clandestinidad después de aniquilado el Movimiento Estudiantil de 1968, hasta que fue aprehendido, torturado y encarcelado en el temible penal de Lecumberri.
PADECIÓ CRÍTICAS Y TRAICIONES
Radicales de izquierda lo criticaban por no declararse marxista. Casi todos esos cuestionadores fueron corrompidos y hechos millonarios por Carlos Salinas de Gortari, y otros se vendieron a Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
Los primeros que lo traicionaron fueron “Los Chuchos” que, con Rafael Águila Talamantes, participaban en la fundación del PMT. Se vendieron por muchos millones de pesos a Luis Echeverría Álvarez. Y antes de que se fundara el PMT, ellos ya habían construido el PST. Unos y otros al final terminaron en el basurero de la historia. Entre ellos figuraron exguerrilleros como Gustavo Hirales, Jesús Zambrano y Ricardo Pascoe, quien como embajador de Fox en Cuba hizo todo para que México rompiera relaciones diplomáticas con el régimen de Fidel Castro.






