*La calidad en prestación del servicio empeoró, contrario al compromiso adquirido.
De la redacción
Once meses después de la autorización oficial para encarecer las tarifas del transporte urbano de pasajero, los concesionarios no han cumplido ninguno de los compromisos adquiridos frente a las autoridades estatales.
El primer compromiso, como “El Espectador” y “La Noticiería” lo dieron a conocer en su oportunidad, era el de mejorar la calidad del servicio ofrecido a los usuarios, un universo que representa más de diez millones de viajes/personas al día.
La prestación empeoró. Para mejorarlo se requería, en primer lugar, capacitar a los operadores, lo cual no hicieron, si se toma en cuenta la forma como conducen las unidades por las calles.
En el colmo de la irresponsabilidad, hay choferes que manejan bajo los efectos del alcohol, por lo cual han sido sancionados cuando los detectan en las pruebas aleatorias de alcoholímetros.
Y en la propia capital del Estado de México, Toluca, circulan a altas velocidades, muy por encima de los límites permitidos; con frecuencia obligan a los pasajeros y pasajeras a descender en paradas realizadas en doble fila o a mitad de intersecciones viales, porque no se aproximan ni a las banquetas.
Esta incivilidad que más bien es irresponsabilidad, implica riesgos de atropellamiento de quien baja de las unidades en doble fila y con vehículos que circulan en carriles junto a los autobuses, lo cual se suponía ya no iba a ocurrir con el aumento al pasaje, fijado en 14 pesos el cobro mínimo.
Otro compromiso expreso de los transportistas para obtener el incremento a las tarifas fue el de renovar el parque vehicular, pues un alto porcentaje de las unidades agotó su vida útil desde hace varios años.
Tampoco lo cumplieron, y los autobuses con visibles deterioros en el interior y el exterior continúan en servicio, 11 meses después del encarecimiento del pasaje, en perjuicio de millones de mexiquenses.
Las autoridades mexiquense del transporte siguen indiferentes y no actúan para obligar a los concesionarios del transporte urbano de pasajero a que cumplan los compromisos adquiridos.
Los usuarios del servicio saben bien que en cada ocasión que golpean su bolsillo por aumento al pasaje hay compromisos de mejorar la prestación del servicio, y saben igualmente que las cosas siguen igual o empeoran después de consumado el aumento.
De acuerdo con una pequeña encuestas sobre la omisión de las autoridades del ramo del transporte en cuanto a exigir el cumplimiento de compromisos, pasajeros y pasajeras coincidieron en sostener que jamás han presenciado que inspectores verifiquen las condiciones en que se presta el servicio.
Y menos han presenciado que sancionen a un chofer de autobús por no respetar los límites de la velocidad fijada a la circulación o por hacer parada en doble filas, que ponen en peligro al pasajero. Las detenciones se hacen cuando los conductores de las unidades ocasionan accidentes en los cuales se involucran vehículos particulares, del transporte urbano o peatones, siempre y cuando no huyan de la escena, lo cual también es común.






