COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
TRUMP, NEONAZI, ESQUIZOFRÉNICO Y ARBITRARIO,
AMENAZA LA ECONOMÍA MUNDIAL, INCLUIDA LA DE USA
Las relaciones bilaterales de México con Estados Unidos viven una etapa negra, como la vive la economía mundial, por el presidente de la primera potencia económica y militar del mundo: Donald Trump, un neonazi, esquizofrénico, racista, clasista, xenófobo e ignorante. Por si eso no fuera preocupante en extremo, el mandatario estadounidense es un criminal, declarado así por la justicia de su país.
En su historial delictivo figura la evasión fiscal, el aumento artificial de las acciones de sus empresas en perjuicio de los accionistas, acoso sexual y conspiración para un frustrado golpe de Estado que intentó cuando apenas iba a asumir el cargo Joe Biden, con la toma de la sede del Poder Legislativo, por parte de sus seguidores neonazis, cuyos cabecillas terminaron presos, pero fueron liberados tan pronto Trump inició su segundo período presidencial.
Donald Trump es contradictorio, como lo prueba que condene y fortalezca el bloqueo al régimen cubano, por presunta represión al pueblo de la isla, pero al mismo tiempo proporciona armas y respalda el genocidio de Israel contra los palestinos de la Franja de Gaza. También declara terroristas a los carteles de las drogas mexicanos y negocia con uno de los jefes del “Cartel de Sinaloa”, Ovidio Guzmán López. Y viola el derecho internacional al bombardear plantas nucleares en Irán, sin estar en guerra y pese a ser algo estrictamente prohibido por convenciones internacionales.
Anoche anunció la aplicación de un 30 por ciento a las exportaciones mexicanas, en abierta violación al TEC-MEC, y considera que el déficit comercial que tiene Estados Unidos con la Unión Europea representa una amenaza para la “seguridad nacional de América (el nombre oficial de su país es el Estados Unidos de América, no América, que es la denominación de todo el continente), sin pensar que su déficit es porque USA no produce todo lo que consume, lo cual no se resolverá con impuestos, sino con productividad.
Como lo hemos sostenido antes en este espacio, pero vale la pena reiterarlo: Trump nació con dos mil años de atraso, pues se siente emperador que puede conquistar al mundo, sin tomar en cuenta que destroza por delante la economía estadounidense, que está creciendo muy poco y en lugar de elevar la productividad para que reduzca sus importaciones, quiere resolver sus problemas estructurales propio con “arancelazos”.
En el caso de México, intenta justificar la medida con que el gobierno mexicano no está haciendo lo suficiente para evitar el ingreso de fentanilo a territorio del vecino país, lo que a su juicio, convertirá a su nación en parque de juego del narcotráfico, sin pensar que es el alto consumo de drogas en Estados Unidos lo que propicia el tráfico de drogas, y que su gobierno no identifica, y mucho menos combate a los que se benefician con los ingresos criminales que produce la venta de drogas al menudeo, las cuales cruzan el vasto territorio estadounidense sin que lo impidan las fuerzas de seguridad.
No ataca el “lavado de dinero” que hace el capital financiero, el verdadero jefe y usufructuario del dinero que genera el comercio ilegal de las sustancias tóxicas prohibidas allá. Eso tampoco lo va a resolver la serie de aranceles, que sólo perjudicará la economía mundial, pero más a la Estados Unidos, que no tiene garantizada la producción de bienes que consume su población, y cada vez el faltante será mayor, por la política antimigrantes, que son quienes sostienen gran parte de la producción.
Es condenable también la mezquindad antinacionalista de la ultraderecha mexicana, que se regocija con la patanería de Trump contra México y su gobierno, en lugar de irritarse y exigir respeto a la independencia, soberanía de nuestro país y a quienes encabezan en estos momentos al Estado Mexicano. La ultraderecha partidista, empresarial y mediática cree ingenuamente que las agresiones trumpianas la benefician en su intento de recuperar sus privilegios que tuvo durante el neoliberalismo.




