*Diputados de “Mexiquenses de corazón”, quieren que Maurilio sea inmovible, como un pequeño dictador.
De la redacción
Hace un año el expriista y ahora morenista Maurilio Hernández González debió dejar la directiva del Congreso Local, por haber terminado el período de 12 meses para el cual fue electo, de acuerdo con un análisis de “El Espectador” y “La Noticiería”.
El personaje proveniente del corporativismo sindical antidemocrático que prevaleció durante los gobiernos priistas rneoliberales representa en la Cámara de Diputados los intereses políticos del senador con licencia, Higinio Martínez Miranda.
Por eso éste lo impuso como coordinador de las legisladoras y legisladores locales de Morena y como presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO). Ambas relevantes posiciones las dejó cuando terminó el trienio legislativo anterior.
No obstante, en un hecho sin precedente, con violación al principio de que no debe legislarse para favorecer los intereses de una persona, la negociaciones al interior de la bancada morenista condujeron al acuerdo de que fuera reformada la ley aplicable, que prohibía a un diputado o diputada presidir dos años consecutivos la representación oficial de la Legislatura.
Se cambió la norma y así, Hernández González pudo beneficiarse de una reforma legaloide a la medida. El dos veces diputado federal por el PRI, una vez diputado local por el PRD y dos más por Morena tendría que dejar su poderosa posición el próximo mes y asumir su condición de un miembro más de los 75 de la representación popular del Estado de México.
Ante lo inevitable del cumplimiento de la ley, legisladores morenistas incondicionales del senador con licencia, Higinio Martínez Miranda, con escaso sentido de la realidad y conveniencias políticas de Morena, nuevamente piensan promover otra reforma legal que permita a Hernández González seguir encabezando la directiva.
No han oficializado la propuesta, pero la pretensión existe, y hasta ahora se desconoce si Maurilio Hernández sabe del despropósito que, de concretarse, infligiría un grave daño a la imagen de Morena, en un momento, precisamente, en que a escala nacional ese partido víctima de una campaña de desprestigio orquestada por la oposición partidista y el poder fáctico mediático por el caso del coordinador de sus senadores y exgoberador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández y por los viajes al extranjero de personajes del morenismo.
Pronto sabremos si estas pretensiones insensatas siguen adelante y logran sus propósitos o predomina la prudencia, mesura y conveniencia de los intereses de Morena y desisten de la intención de cambiar otra vez la ley para privilegiar por segunda ocasión seguida los intereses políticos de un grupo enfermo de ansias de poder y todo lo que su ejercicio conlleva en la visión del viejo priismo.






