*Lo hace justo en plena temporada de las fiestas patrias.
De la redacción
Colocado en el papel de traidor a México y partidario de la intervención del gobierno estadounidense en los asuntos internos de nuestro país, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa reprochó al gobierno de esa primera potencia económica y militar no haber impedido el proceso de reforma constitucional que dio lugar a la reforma al Poder Judicial Federal en nuestro país.
En especial criticó de fea manera al exembajador Ken Salazar, porque, según ilustró, la “demolición del Poder Judicial pasó por debajo de sus narices, y nada hizo por impedirla; es decir, a su juicio, el representante del anterior gobierno estadounidense debió decidir las cuestiones internas de México”.
Felipe Calderó Hinojosa fue entrevistado en una visita que hizo a Estados Unidos, donde dictó una conferencia en conocida universidad. Fue en ese encuentro con un periodista donde se dolió que Estados Unidos haya permanecido indiferente a la “demolición de las instituciones democráticas en México”.
El exmandatario, quien como candidato presidencial del PAN llegó a la presidencia de la República mediante un gigantesco fraude, en el que participaron gobernadores y dirigentes del PRI, especialmente de Coahuila, Durango y Tamaulipas (algunos de ellos, ahora presos por narcotraficantes) no mostró rubor en su crítica a Estados Unidos por no haber intervenido en México para frustrar la reforma judicial.
Junto con su correligionario panista Vicente Fox Quesada, integran un grupo de expresidentes ultraderechistas latinoamericanos que impulsan a esa corriente ideológica y critican a los gobiernos progresistas. Ahora están envalentonados por el arribo al poder en Estados Unidos del neonazismo y alientan la esperanza de que les ayude a recuperar el poder.





