COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
DOS AÑOS DEL SEXENIO DE DGA, EL MAYOR REZAGO
ESTÁ EN LA ECONOMÍA ESTATAL, QUE NO DESPEGA
El pasado martes 16 la gobernadora Delfina Gómez Álvarez cumplió dos años como titular del Poder Ejecutivo mexiquense, es la primera mujer y primera opositora en ocupar el cargo en 200 años de la historia del Estado de México. Recorrió ya la tercera parte del sexenio, en la cual el principal problema de la entidad persiste: el escaso dinamismo de la economía estatal, de lo cual parece que no hay mucha claridad en el grupo gobernante.
Con frecuencia desde el oficialismo se destaca el papel de vanguardia del Estado, en una preocupante ausencia de rigor en el análisis y conocimiento de la realidad mexiquense, especialmente en materia de desarrollo económico. No se acude o no se asimila la información oficial del INEGI sobre el valor de los bienes y servicios que se producen cada año en cada una de las entidades federativas; es decir, el producto interno bruto (PIB).
Los datos estadísticos brutos, examinados en forma aislada y sin rigor científico, pueden explicar el optimismo gubernamental mexiquense, pero si se parte de la realidad y se pone en el centro del examen a las personas; es decir, al número de habitantes, la realidad de la entidad es distinta y nada alentadora y sí, preocupante, porque evidencia los problemas de estancamiento de la economía estatal, que datan de por lo menos hace 20 años, incluidos los tres últimos sexenios priístas y los dos años del gobierno surgido de Morena.
De acuerdo con la información demográfica del INEGI, el Estado de México cuenta en estos momentos con 17 millones 742 mil habitantes, en números redondos, y su PIB alcanzó el año pasado un monto de 3 billones 092 mil millones de pesos, mientras la Ciudad de México, con 9 millones 357 mil pobladores, tuvo en el 2024 un PIB de 5 billones 042 mil millones de pesos. Con el equivalente al 55 por ciento de los habitantes de la entidad mexiquense, el valor de los bienes y servicios anuales de la CDMX es casi 40 por ciento más que los del estado de mayor población en el país.
Es decir, el producto interno bruto mexiquense per cápita (por habitante), es bajo en comparación con el de la vecina entidad, asiento de los poderes de la Unión, lo cual debería ser tomado en cuenta y visto con preocupación por el grupo morenista que conduce los destinos del Estado de México, porque refleja uno de los grandes problemas de la entidad: el débil desempeño de su economía. No es otra la explicación al bajo PIB por persona.
La entidad mexiquense también está en desventaja en cuanto al PIB per cápita frente a Nuevo León, que globalmente alcanzó 2 billones 726 mil millones de pesos el año pasado, pero producidos por un estado con 6 millones de habitantes, casi la tercera parte del peso demográfico del Estado de México. Una prueba más del escaso dinamismo que caracteriza a la economía mexiquense, que tiene, y por mucho, la mayor población económicamente activa (PEA) de todos los estados de la República, incluida la CDMX.
No es diferente la posición de la entidad mexiquense frente a la jalisciense que, con cerca de 8.5 millones de habitantes (menos del 50 por ciento de los pobladores del Estado de México), produce bienes y servicios por un valor anual de 2 billones 506 mil millones de pesos (en cifras redondeadas). Estos ejemplos no dan lugar para a un comportamiento excesivamente festivo en cuanto a la economía estatal.
El problema del escaso dinamismo de la economía del estado con mayor población del país no es responsabilidad del actual gobierno, porque viene desde el sexenio estatal de Enrique Peña Nieto, pero no ha mejorado en los dos últimos años. Y lo peor es que las actuales autoridades parecen no haber percibido el problema, porque nunca lo mencionan entre sus preocupaciones ni mucho menos dan a conocer un plan de desarrollo económico que parta del hecho de que las actividades productivas no van bien.
Sería deseable que en su segundo informe del próximo lunes la gobernadora Delfina Gómez Álvarez se refiera ampliamente a este problema y anuncie las acciones que emprenderá en los próximo cuatro años para relanzar la economía estatal, porque la pérdida de dinamismo económico se traduce en menores posibilidades de empleo y bajos salarios, ingresos y movilidad social. El Estado de México no merece seguir sufriendo de autoridades indolentes y desvinculadas de la realidad.



