*Los operativos contra despojo de viviendas y robo de agua detienen a pocos.
De la redacción
La estrategia de los gobiernos federal y estatal contra la delincuencia organizada es saboteada desde adentro de las fuerzas de seguridad, “y es altamente probable que sean las [policías] estatales y municipales las que protegen a los grupos delictivos”, alertó Jorge Emilio Hernández Téllez, conocedor del tema.
En este contexto, la extensa acción de la “Operación Caudal”, efectuada el 24 del pasado mes contra las bandas dedicadas al robo, transporte y comercialización de agua se efectuó simultáneamente en 48 municipios de los valles de México y Toluca.
Fuerzas de seguridad federales y estatales catearon 142 inmuebles e inspeccionaron 47 más. Aseguraron 322 pipas de diferentes capacidades, incluyendo una tipo “salchicha”, más 37 vehículos de uso distintos.
No obstante, las detenciones apenas fueron siete, lo cual indica que, desde las fuerzas de seguridad, estatales y municipales, les avisaron a los delincuentes que los iban a detener, por ello huyeron a tiempo y en esos cateos e inspecciones encontraron sólo siete presuntos delincuentes.
Llama la atención el hecho de que entre esos siete capturados no figurara un solo jefe de las bandas dedicadas al robo de agua, tanto de pozos clandestinos, como de ductos de conducción; es decir, delitos de los fueros federal y común.
Hernández Téllez destacó que estos grupos actuaban con impunidad, a plena luz del día, y tan sólo las pipas aseguradas fueron 322, con la cuales se transportaba y vendía el producto robado, sin que fueran detectadas por los policías estatales y municipales.
“Era algo parecido al delito de despojo de viviendas, que se perpetraba en absoluta impunidad, protegida por autoridades, problema que dejaron crecer los anteriores gobiernos priistas y que no combatió con firmeza y eficacia el actual, de origen morenista, hasta que la federación decidió actuar”, hizo notar el entrevistado.
La información oficial sobre la “Operación Caudal”, difundida por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) identificó los grupos dedicados al robo de agua. Son los mismos que despojaban de viviendas a sus dueños, extorsionaban a comerciantes y transportistas y venden droga al menudeo, sin que las autoridades estatales y municipales se dieran por enteradas.
Los operativos son exitosos por cuanto debilitan las fuentes de financiamiento de los grupos criminales, al reducir las extorsiones, secuestro y cobro de “derecho de piso”, pero fracasan en el objetivo de descabezar y desarticular las organizaciones criminales, disfrazadas de organizaciones sociales,
Las acciones ejecutadas por fuerzas de seguridad federales, estatales y municipales de las últimas semanas no han concluido con detenciones de altos mandos de la delincuencia organizada. En este tema no se han repetido las capturas que se dieron contra autoridades y exautoridades y mandos de policías municipales vinculadas a la “Familia Michoacana”, abundó Hernández Téllez, al citar la información estadística del gobierno mexiquense
“Ni siquiera decomisaron grandes cantidades de drogas, como debieron hacerlo, cuando catearon sitios de venta. Eso se explica porque policías les avisan a los criminales para que dejen ‘limpios’ esos lugares, por lo que las resguardan en otras partes”, concluyó.






