COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
LA NUEVA LEY DE UAEMéx, NECESARIA, PERO MEJORAR
LA INSTITUCIÓN REQUERIRÁ TAMBIÉN MÁS PRESUPUESTO
Las instituciones públicas de todo tipo, como obras producto de las decisiones y acciones de los seres humanos, siempre son perfeccionables, comenzando por la actualización del marco jurídico que norma su funcionamiento. Desde esta perspectiva, es acertada la iniciativa de legislar para reformar el entramado jurídico y reglamentario de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), porque las condiciones económicas, sociales e institucionales del entorno geográfico en que se desempeña cambiaron mucho y desde hace décadas.
Universidades e instituciones públicas autónomas de estudio superiores, aun con ese estatus, no están desvinculadas de las sociedades a quienes sirven con sus funciones sustantivas de educación, investigación y difusión de la cultura; es decir, la autonomía no constituye algo parecido a extraterritorialidad, ni a insularidad, sino que forman parte de esa sociedad y de los organismos del Estado y su elevada responsabilidad, como los es la formación de los cuadros profesionales científicos, humanistas y técnicos del país.
Este escenario de la realidad explica, precisamente, que el marco jurídico de las universidades públicas autónomas lo expida, revise y reforme la representación popular de la entidad federativa de que se trate, y del país, en el caso de las de naturaleza federal, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el mayor centro de estudios superiores de la nación. La autonomía no es equivalente a disponer también de facultades legislativas.
Para el caso que nos ocupa, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), en estos momentos vive un proceso de transformación, impulsado por la nueva rectora, Martha Patricia Zarza Delgado, primera mujer que ocupa el cargo en toda la historia de la institución. Si los marcos jurídicos y constitucionales deben ser actualizados y reformados cuando quedan rebasados pro la realidad, esto es todavía más indispensable cuando se trata de una transformación.
Las normas se vuelven obsoletas, y cuando se buscan cambios de fondo, para mejorar en todos los aspectos, este desfase de las condiciones que regulan se convierte en obstáculo para alcanzar esos fines, por ello la actualización y modernización resultan imprescindibles, y el máximo esfuerzo para poner las normas en sintonía con la exigencia es indispensable. Todo ello, se requiere para transformar, para mejorar, pero el solo cambio de marcos constitucionales, legales y reglamentarios de las universidades públicas autónomas tampoco es suficiente para alcanzar esos objetivos estratégicos.
Para eso hace faltan fondos presupuestales que deben aportar los gobiernos federal y estatal, porque para elevar la calidad de los servicios que ofrecen estas instituciones y expandirlos, lo que siempre es posible y deseable, se requieren más recursos económicos de los habituales Porque para concretar esos objetivos deben construirse más espacios académicos y de investigación, equiparlos, contratar más académicos y mejorar la infraestructura existente.
Las autoridades federales impulsan la construcción de nuevas instituciones de estudios superiores y medio superiores, y es bueno, porque acerca estos espacios a la población, pero eso no debe hacerse a costa del abandono presupuestal de las autónomas. Y menos, de las que tienen altos índices de calidad y elevada matrícula, como ocurre con la Máxima Casa de Estudios mexiquense. Los gobiernos estatal y federal deben dotarla de fondos presupuestales para que las metas establecidas en la transformación a fondo puedan ser alcanzadas, en beneficio no sólo de la comunidad universitaria, sino de la sociedad mexiquense en su conjunto y del propio país.




