*Sus famosos “cajones” no fueron otra cosa que estacionar vehículos en lugares prohibidos, y la ciclovía en Isidro Fabela continua entorpeciendo la movilidad en la capital mexiquense.
De la redacción
Daniel Sibaja González fue obligado a dejar la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) mexiquense, por sus malos resultados, tanto en la regularización del transporte de pasajeros, como en la circulación vehicular en la capital del Estado de México.
Hasta el cierre de esta edición de “El Espectador” se desconocía su destino como servidor público, aunque esperaba ser rescatado por su amigo Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Economía en el gabinete de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.
Se fue del gobierno estatal, pero el caos vial que dejó en la vialidad primaria Isidro Fabela de la capital del Estado de México continúa y es peor que cuando adoptó un plan para resolver el problema.
Construyó una ciclopista en cada sentido de esa vía de comunicación de tránsito vehicular intenso, especialmente a las horas de los viajes a las escuelas, a los centros laborales y sus correspondientes regresos.
Después de terminar la primera etapa de ese plan y de superar la inconformidad de los comerciantes por la prohibición de estacionar sus vehículos frente a sus negocios (lo que siempre estuvo prohibido), hizo un gran anuncio.
Destacó que la resistencia fue superada con la autorización de 400 cajones de estacionamientos para los inconformes. Se pensó en que se habían creado estacionamientos en el Bulevar Isidro Fabela o en calles y zonas cercanas.
No fue así: esos sitios para dejar vehículos estacionados consistieron en permitirles volver a estacionarlos en lugares prohibidos de la misma vialidad, con la agravante de que la misma ya había reducido su capacidad para desahogar el tránsito por las ciclopistas en ambos sentidos.
Si la ocupación de un carril en cada sentido del Bulevar por unidades automotoras de los comerciantes y sus clientes reducía la superficie de rodamiento, al agregarle Daniel Sibaja los espacios destinados al paso de personas en bicicleta la situación empeoró.
Unidades del transporte público y privado de pasajeros pierden más tiempo que antes en sus recorridos por Isidro Fabela. Es decir, la circulación está peor que antes de que Sibaja intentara mejorarla.
En los dos años y tres meses que el ahora exsecretario de Movilidad ocupó el cargo, tampoco pudo meter al orden al servicio de taxis, que opera sin tarifas y abusa de los pasajeros, sin riesgos de sanciones, porque no hay públicamente una tarifa oficial.
Y si no pudo resolver estos problemas, menos pudo con los más complejos, como el del transporte irregular de pasajero, cuyas unidades son más que las que cuentan con concesiones al corriente.
Además, un alto porcentaje de los vehículos que tuvieron concesiones, no las renovaron, por lo que vencieron y pasaron a engrosar el número de los autobuses que prestan el servicio en condiciones ilegales.






