*En muchos estados operaba u opera aun el Cartel Jalisco Nueva Generación.
De la redacción
Durante horas, carreteras y grandes vialidades urbanas en ciudades de varias entidades federativas fueron cerradas el 22 de febrero pasado por grupos armados pertenecientes al “Cartel Jalisco Nueva Generación”.
Como “El Espectador” y “La Noticiería” lo dieron a conocer horas después de los hechos, estas acciones delictivas en perjuicio de gente pacífica y trabajadora se complementaron con saqueos, incendios de vehículos y quema de negocios, en protesta por la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, dirigente de esa organización.
Fue herido gravemente la mañana de ese día por fuerzas federales de seguridad, junto con tres de sus allegados, más cuatro que fueron abatidos en el lugar, en el municipio de Tapalpa, Jalisco, ubicado a 150 kilómetros de la capital de ese Estado. Cayeron también lesionados dos de quienes se encargaban de su seguridad personal, y cuando eran trasladados a la Ciudad de México para su atención médica, fallecieron, lo mismo que Oseguera Cervantes.
Las reacciones iracundas de la gente de “El Mencho” se hicieron sentir en lugares muy lejanos de Jalisco, como Baja California, Guerrero, Puebla y Veracruz, además de los más cercanos, como Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Aguascalientes, y el propio Jalisco, entre otras entidades.
Muy temprano, antes del mediodía, ese 22 de febrero los noticieros de televisión comenzaron a difundir escenas de los vehículos y establecimientos envueltos en llamas y autopistas, carreteras libres de cuota y grandes vialidades de ciudades cerradas totalmente, y poca presencia policiaca.
Ni los propios conductores de los noticieros sabían que estaba ocurriendo, pero los televidentes asociaban esas protestas con un operativo de gran dimensión de las fuerzas de seguridad del gobierno federal, para capturar al líder criminal.
Nadie sabía que ya había perdido la vida, como consecuencia de heridas graves sufridas cuando las fuerzas de seguridad federales repelieron una agresión a tiros de quienes protegían a “El Mecho” y trataron de evitar su captura.
De todos modos, los bloqueos carreteros, incendios de vehículos y de establecimientos comerciales en tantas ciudades, que en algunos estados llegaron a 20, pusieron de manifiesto la extendida presencia y operación delictiva de la organización que encabezaba Oseguera Cervantes.
Ahora nadie sabe qué pasará con el CJNG; es decir, se ignora si el reacomodo al interior de la organización será pacifica o dará lugar a violencia extrema si hay disputa por el mando entre facciones en que puede dividirse el Cartel.
Llegó a acumular demasiado poder y riqueza en el mundo criminal, pero su caso, como los de todos los que fueron cabezas de grandes carteles, pone de manifiesto que tarde o temprano la violencia y violaciones a las leyes se pagan caro, aunque no lo crean así cuando los capos están el apogeo de su fuerza.






