*Fue más conocido no por su indiscutible jerarquía literaria, sino por el Nobel.
De la redacción
El jueves 5 de este mes dejó de existir el escritor portugués Antonio Lobo Antunes, considerado como uno de los más grandes prosistas de su país, y también como uno de producción prolija.
Publicó más de 40 libros, el último de los cuales y en su lengua natal en el 2022, por ello su fallecimiento fue lamentado por el mundo literario internacional, donde sus aportaciones a las letras portuguesas fueron grandes.
Su nombre, no obstante, era mucho más conocido fuera de los lectores de obras literarias por su trayectoria personal, pues fue y ejerció como médico militar, inclusive en las colonias portuguesas de África.
Se hizo famoso porque cada año aparecía como fuerte favorito para ganar el Premio Nobel de Literatura, muchas veces otorgados por motivaciones políticas a narradores de menor calidad que el fallecido este mes. Nunca pudo obtenerlo, como tampoco lo alcanzaron otros grandes literatos de su país como Fernando Pessoa, Goncalo M. Tavares, ni la poeta Sophie de Meelo.
Varias singularidades distinguieron al hombre de las letras de Portugal; entre ellas, que su primer libro lo publicó cuando se acercaba a los 38 años; es decir, no fue un escritor precoz, como muchos.
Tampoco comparte el origen de clase medida y clase media baja de muchos escritores. Nació en una familia muy acaudalada, en 1942, y por su condición de clase y la época de la dictadura, estudió medicina en universidad militar.
Después sirvió como psiquiatra al ejército colonial en África, específicamente en Ángola. Allá estuvo entre 1971 y 1973. Y en otro giro singular en su vida, en 1974 se unió a la casi pacífica Revolución de los Claveles, que puso fin a la dictadura del general Marcelo Caetano.
En su propensión a cambiar de postura política, en pocos años se decepcionó y desertó de la Revolución de los Claveles y la criticó en su condición de intelectual, al tiempo que se dedicaba a escribir.
Sus biógrafos recuerdan que comenzó a publicar novelas a la edad en que otros ya eran narradores consagrados, y también rememoran que como no tenía problemas de sobrevivencia económica, Lobo Antunes decidió a los 43 años dedicarse de tiempo completo a la literatura.
Llegó a ser referente no sólo de las letras portuguesas, sino de la literatura europea, con obras como “El manual del inquisidor”, “El orden natural de las cosas”, “Memoria de elefante” “El archipiélago del insomnio”, libros de poesía y autobiográficos.






