COORDENADAS POLÍTICA
MACARIO LOZANO R.
TRUMP Y SU EQUIPO, ESQUIZOFRÉNICOS, MANIQUEOS,
CON VOCACIÓN INJERENCISTA Y SIN VER SU CASO
Los colaboradores del presidente Donald Trump, todos esquizofrénicos, maniqueos, injerencistas y reacios a mirar al interior de su país, no desaprovecharon el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez. Lo utilizaron como pretexto para insistir en su ofrecimiento de “ayuda” para combatir a la delincuencia organizada.
En otras palabras, quieren que les permitan el ingresos de tropas estadounidenses a nuestro territorio, pero no combaten el tráfico de drogas, ni el “lavado de dinero” generado por la venta al menudeo de todo tipo de sustancias tóxicas ilegales en su territorio, causa y razón de ser de los grupos violentos de narcotraficantes mexicanos y de América Latina.
No efectúan campañas de prevención y rehabilitación de adictos a las drogas, a pesar de que ocasionan más de cien mil muertes al año por sobredosis y dejan inhabilitados para el trabajo productivo a varias veces ese número. El gobierno estadounidense desde siempre -y sigue igual con el Trump- desatiende el problema que, en contrapartida, le deja ganancias a los narcotraficantes gringos por más de 372 mil millones de pesos, descontando los 28 mil que erogan por las drogas que adquieren a los cásteles que las introducen al vecino país.
Como en otras ocasiones se ha expuesto aquí, esa masa de dinero de procedencia ilícita no puede ser “lavada” más que por el sistema financiero mundial, cuyas matrices las tiene en Nueva York, en los edificios más lujosos, pero a Trump y sus colaboradores se les hace más fácil utilizar el tema para justificar sus intentos intervencionistas.
Su naturaleza injerencista, busca pretexto para actuar en el extranjero, no resolver el problema de las muertes de sus adictos. Con sus adelantos tecnológicos en todos los campos, Trump podría prevenir la drogadicción y rehabilitar a los adictos a las drogas, lo cual terminaría con el problema de narcotráfico.
A ningún narcotraficante le interesaría introducir drogas a los Estados Unidos si nadie las comprara. Y eso lo saben las autoridades del vecino país, pero nunca buscará la solución por esa vía, porque los grandes intereses económicos, que controlan al gobierno, jamás lo permitirán. En una sociedad tan materialista como la estadounidense, importa el negocio, la ganancia económica, así sea ilícita, y no la salud de la población.
El maniqueísmo del gobierno lo conduce a considerar malo a los demás y bueno a sí mismo, a preocuparse por la ejecución del alcalde de Uruapan, no por razones humanistas y solidarias, sino para presionar a México, porque ese gobierno de Trump, que mostró pesar por ese hecho, es el mismo que apoyó económica, militar y diplomáticamente el genocidio en la Franja de Gaza.
Es el mismo que vetó la resolución de la ONU que ordenaba parar las masacres que perpetró Israel contra la población civil palestina, ocasionando ya cerca de 70 mil muertes, de las que 30 mil eran niñas, niños y ancianos, y hasta rehenes israelíes que estaban en poder de Hamás y murieron en los edificios destruidos por los bombardeos ordenados por Benjamín Netanyahu. Lo peor es que Trump apenas lleva los primeros diez meses de su período.




