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La ultraderecha arma campañas calumniosas vs. gobiernos incómodos

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ULTRADERECHA ARMA CAMPAÑAS

CALUMNIOSAS VS. GOBIERNOS

EN CENTRO Y SUDAMÉRICA DESESTABILIZÓ,

GOBIERNOS E IMPUSO DICTADURAS SERVILES

La estrategia de desestabilización de la ultraderecha empresarial e ideológica extranjera y criolla no logrará debilitar, ni restarle apoyo popular al gobierno morenista, porque el mexicano es un pueblo informado, no susceptible a la manipulación de la realidad, base del éxito de esas campañas de desprestigio.

Los 13.4 millones de mexicanos que salieron de la pobreza y pobreza extrema, los adultos mayores antes olvidados y ahora con apoyo para subsistir, los estudiantes de escuelas públicas becados y el fortalecimiento de la capacidad de compra de los salarios no pueden ser borrados por campañas de mentiras mantenidas día y noche en los medios informativos opositores.

Esta realidad percibida por los beneficiarios de las acciones del gobierno federal no puede ser alterada por los miles y miles de millones de pesos gastados para arraigar la falsa idea de autoridades morenistas ineptas, insensibles y corruptas; y menos, cuando la repiten los dirigentes de partidos opositores que gobernaron el país, precisamente, con esos vicios que dañaron a la comunidad nacional y privilegiaron  a reducidos grupos, enriquecidos con la corrupción.

La diferencia entre los mexicanos actuales y los habitantes de países donde le creen a las campañas desestabilizadoras consiste en que allá la derecha y ultraderecha tienen fuerte presencia e influencia desde hace muchas décadas. Basta recordar la historia de la subregión del continente.

Campañas mediáticas de desprestigio con fines de desestabilización financiadas por esos intereses económicos imperialistas precedieron a las intervenciones militares directas o indirectas para derrocar gobiernos democráticos de América Latina, no servirles, ni dóciles a las directrices de los gobiernos estadunidenses.

Esta injerencia de la ultraderecha empresarial estadounidense y sus gobiernos en Latinoamérica se intensificó a partir de los primeros años de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando fuerzas militares de la primera potencia militar y económica del mundo participaron directamente en el derrocamiento del presidente guatemalteco Juan Jacobo Árbenz, electo democráticamente, cuyo pecado imperdonable fue impulsar una reforma agraria.

Los mexicanos tenemos presentes los golpes militares organizados por la CIA en Chile, en 1973 y en Argentina, apenas tres años después, pero han sido numerosos, antes y después de esos años. Y en todos hubo previamente campañas desestabilizadoras exitosas, con las circunstancias descritas.

En México esa estrategia fracasará, porque la población no cree las mentiras, y el respaldo popular a la presidenta Claudia Sheinbaum crece entre más la calumnian, porque los resultados que ofrece son satisfactorios y no pueden desvanecerlos el sicariato mediático, ni mucho menos los señalamientos críticos de políticos desprestigiados, no pocos de ellos, corruptos. Con todo, debe conocerse lo que está pasando y lo que hay atrás de las campañas de desprestigio basadas en calumnias. 

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