
COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
TRUMP, CON VOCACIÓN GENECIDA, ELLO EXPLICA
SU APOYO A NETANYAHU; Y QUE VA CONTRA CUBA
La pregunta que en todo el mundo se hacían sobre las motivaciones del presidente estadounidense para apoyar el genocidio que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu perpetraba contra la población palestina de la Franja de Gaza, tuvo en estos días la respuesta: Donald Trump tiene vocación genocida y supremacista, y en esto se hermana con Netanyahu y, en el tiempo, con Adolfo Hitler, en su desprecio por la vida de personas inocentes e indefensas.
El gobernante de la primera potencia económica y militar del mundo está cometiendo genocidio contra el pueblo de Cuba, con una modalidad inhumana: la muerte por hambre y falta de atención médica, al prohibir a los países venderle petróleo a la isla, lo cual se traducirá en falta de energía eléctrica para el funcionamiento de todo, incluidos los hospitales donde se atienden a personas con enfermedades graves, quienes morirán si los nosocomios carecen del fluido eléctrico.
Como Netanyahu y Hitler, en su momento, Trump recurre a la mentira descarada para justificar sus acciones de crímenes de Estado. En el caso de Cuba la presenta como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, cuando es lo más falso que puede sostenerse. Cuba es un país pobre, con severos problemas de sobrevivencia de su población por el bloqueo económico que mantiene, precisamente, el gobierno estadounidense desde hace 64 años.
La estrategia ha sido, desde 1962, desesperar al pueblo por la falta de satisfactores para sus necesidades primarias, con el fin de que se inconforme y se rebele masivamente contra el régimen, encabezado entonces por Fidel Castro; es decir, para que se alce contra el gobierno, ha puesto en práctica una estrategia inhumana, sin que se hayan dado hasta el momento los resultados que busca. Estados Unidos es culpable de violación de los derechos humanos del pueblo de Cuba a la alimentación, vestido y medicinas, porque el bloqueo no permite el disfrute de esas garantías previstas en el derecho internacional.
Trump rebasó todos los niveles de humanismo, y se está comportando como Hitler contra la población judía o Netanyahu, contra la palestina, con la diferencia deque el mandatario estadounidense tiene intimidado a todo el mundo y no hay un organismo multilateral del planeta capaz de frenar su demencial vocación genocida. En el caso del pueblo isleño, estamos asistiendo a una nueva modalidad de genocidio, que no por no usarse armas es menos condenable que lo que hace a los otros dos personajes mencionados.
Ningún país del mundo representa una amenaza real contra la seguridad nacional de Estados Unidos, que tiene acumulado el mayor arsenal nuclear de ataque y defensivo que alguna nación haya contado en la historia, y menos, Cuba, quien no tiene armamento de destrucción masiva, como si lo tiene la nación que gobierna Trump, por ello es insostenible eso de que desea acabar con esa amenaza. Es una gran mentira también de que Cuba apoya al terrorismo, cuando en el continente americano y en la subregión de América Latina, ni siquiera hay movimientos guerrilleros activos.
El único terrorista es, precisamente, Trump, como lo probó con sus ataques a otros países, comenzando por Irán, Yemen, y asesinatos selectivos de líderes de fuerzas armadas como los perpetrado en Iraq, Siria y otras regiones del mundo, además de sus actos de crímenes en aguas internacionales, al exterminar a pasajeros de lanchas, a quienes acusó de narcoterroristas, sin presentar prueba alguna de ello, ni siquiera difundió la identidad de las víctimas, por lo que menos puede sostener que eran narcoterrorismo.
Sus fuerzas armadas, incluyendo barcos de guerra, no han presentado las drogas que supuestamente los asesinados llevaban a Estados Unidos, ni las armas, ni artefactos explosivos con los cuales presuntamente intentarían efectuar actos terroristas, ello indica que fueron ejecuciones extrajudiciales de parte de Estados Unidos. Está igualmente la violación a la soberanía y territorio de Venezuela, el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, lo cual evidencia que el terrorista número uno del mundo es, precisamente, Donald Trump, con la agravante adicional de tener una clara vocación genocida.



